Sol Invictus, la fiesta pagana que fue sustituida por la Navidad

Cuaderno de Historias
La Iglesia Católica sustituyó las fiestas paganas por celebraciones religiosas (Wikimedia commons)

Varias son las ocasiones en las que he hablado en este blog de la oposición de algunos personajes claves en la Historia a celebrar la Navidad tal y como estaba concebida debido a su origen pagano.

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Y es que ha quedado históricamente bien demostrado que el 25 de diciembre no nació ningún Mesías, pero sí que era la fecha en la que en la Antigua Roma tenía lugar una serie de celebraciones muy alejadas del carácter religioso que se le dio,por parte de la Iglesia Católica a partir del siglo IV.

A mediados del mes de diciembre, aproximadamente hacia el día 17, se celebraba las Saturnales, unas fiestas en las que los agricultores, esclavos y personas que trabajaban al servicio de otros, conmemoraban a lo largo de una semana a Saturno, el Dios en la mitología romana de la agricultura y la cosecha.

Se realizaban una serie de festejos y sacrificios de animales, todo ello acompañado de abundante comida y bebida, lo cual la convertía en un jolgorio licencioso que invitaba al desmadre de todos aquellos que participaban en ella. Podría decirse que eran unos días de fiesta en los que ‘todo estaba permitido’.

La finalización de las Saturnales coincidía con el solsticio de invierno, día en el que entraba la estación más fría del año y el fin de los días oscuros, tal y como era llamado por los romanos, ya que a partir de esa fecha el día se alargaba teniendo más horas de luz.

Ese día, 25 de diciembre en el antiguo calendario juliano, se bautizó como ‘Sol Invictus’ en conmemoración al Sol, como Dios superior entre todas las divinidades romanas.

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Tras promulgar el Edicto de Milán’ en el año 313 d.C., el emperador Constantino I daba luz verde a la libertad de culto en todo el Imperio Romano y con ello terminaba la persecución a aquellos que profesaban otras religiones, como era el caso de los cristianos.

En pocas décadas el cristianismo ya se había impuesto en la práctica totalidad del imperio, por lo que al emperador no le quedó más remedio que ir cediendo terreno a los representantes de la Iglesia Católica. Tres meses antes de su muerte, en el año 337, fue nombrado papa Julio I, con quien estableció un sólido puente de confraternización, ayudando con ello a que se decidiese ir sustituyendo las fiestas paganas por celebraciones de índole cristiano.

A partir de entonces fue cuando el calendario de actos y festejos romanos fue modificándose: las Lupercales que se celebraba el 15 de febrero en honor a Lupercus, protector de los pastores y sus rebaños y como homenaje a la  loba que amamantó a los gemelos Rómulo y Remo fue sustituida por la fiesta religiosa de San Valentín del 14 de febrero; las Saturnales fueron trasladadas al mes de febrero y se modificó convirtiéndola en una celebración previa a los días de abstinencia y ayuno de la Cuaresma (lo que hoy conocemos como Carnaval).

Y así una tras otra todas esas antiguas celebraciones paganas acabaron convertidas en fiestas cristianas, transformando la festividad del Sol Invictus del 25 de diciembre en el día de Navidad, y con ella celebrar el nacimiento de Jesús, aunque realmente no coincidiese en la fecha. Hasta entonces los cristianos lo celebraban el 6 de enero (Epifanía), la cual dejaron como Día de Reyes.

Muchos han sido los que han intentado cambiar, prohibir o trasladar la fiesta de Navidad del calendario ante la apropiación indebida que hizo la Iglesia Católica del 25 de diciembre y han intentado recuperar la festividad del Sol Invictus o solsticio de invierno. De hecho, hay numerosas comunidades religiosas, regiones y personas que celebran el día de Navidad el 6 de enero, reivindicando esta fecha como la más adecuada para conmemorar el natalicio de Jesús.

Por último, es significativo el modo en el que desde algunos sectores católicos intentan negar el hecho de que se sustituyó la fiesta pagana del Sol Invictus por la celebración de Navidad y justifican la fecha elegida del 25 de diciembre como día que nació Jesús (aún y a sabiendas que se desconoce por completo cuándo ocurrió) señalando que en el año 164 a.C. ya se celebraba en tal fecha la fiesta de la Dedicación del Templo de Jerusalén, que había sido instituida por Judas Macabeo y, por otra parte, añaden que el primero en afirmar que Jesús nació el 25 de diciembre fue Hipólito de Roma, en el año 204 d.C., en su comentario al libro del profeta Daniel. Pero el propio papa Benedicto XVI confirmó en 2009 que la Navidad asumió una forma definida en el siglo IV, cuando tomó el lugar de la fiesta romana del ‘Sol Invictus’.

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