El perverso plan de EEUU para autosabotearse y echar la culpa a Fidel Castro

Kennedy y Lemnitzer junto a la cúpula de Jefes del Estado Mayor (dailypaul)
Kennedy y Lemnitzer junto a la cúpula de Jefes del Estado Mayor (dailypaul)

A inicios de la década de los 60, Fidel Castro se había convertido en un personaje incómodo para los intereses de la administración norteamericana. Su alianza con la URSS hacía peligrar la estabilidad y el control que ejercía EEUU sobre el continente, por lo que muchos fueron los planes en los que se trabajó dentro de la Operación Mangosta para diseñar posibles acciones militares contra Cuba, entre ellas la invasión de la isla a través de Bahía Cochinos en 1961.

Un año después, Lyman Lemnitzer, Presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, fue el artífice e ideólogo de una operación que se englobaba dentro de la ‘Mangosta’ y a la que bautizó con el nombre de ‘Northwoods’. Se trataba de un estratégico plan con el que se pretendía autosabotear intereses norteamericanos con el fin de echar la culpa a los cubanos y así conseguir que los ciudadanos viesen con buenos ojos una intervención militar en la isla.

Lemnitzer contaba con el total apoyo de la cúpula de Jefes del Estado Mayor quienes dieron su conformidad a emprender dichas acciones y las cuales contemplaban el terrorismo de Estado en toda su expresión, sin tener en cuenta que esas acciones se cobrarían víctimas inocentes.

[Relacionado: Objetivo: matar a Castro]

Memorando de la Operación Northwoods (Wikimedia commons)
Memorando de la Operación Northwoods (Wikimedia commons)

Pero con lo que no contaban los militares era tener como principal opositor de la

Operación Northwoods al presidente de los Estados Unidos.

Kennedy quedó perplejo cuando leyó el memorando presentado a través del Secretario de Defensa, Robert McNamara, convocando una reunión de urgencia con Lemnitzer, con el fin de rechazar por completo que se llevasen a cabo las acciones contempladas en la operación.

Entre los actos de sabotaje y terrorismo se encontraba el simulacro de secuestro de un avión que supuestamente iría repleto de estudiantes norteamericanos, intercambiándolo por otro teledirigido que harían explosionar en el momento que sobrevolase Cuba. Incluso se había diseñado cómo serían las honras fúnebres por los falsos fallecidos y los mensajes que se lanzarían desde la administración con el fin de que la ciudadanía reclamase una feroz intervención militar contra la isla caribeña.

Cometer atentados contra intereses norteamericanos en Miami, Nueva York o Washington y detener a disidentes cubanos, culpándolos de estar detrás de esas acciones e incluso de ser espías castristas, falseando docenas de pruebas, a pesar de que esas personas fuesen claramente inocentes, pero era lo que ellos consideraban ‘pequeños e inevitables daños colaterales’.

Bombardear un navío estadounidense de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, con el propósito de hundirlo, aprovechando el movimiento de tropas cubanas que estuvieran realizando maniobras militares por la zona era otro de los actos planeados.

La Operación Northwoods también contemplaba sabotear intereses de países vecinos y/o cercanos a Cuba como Guatemala, República Dominicana, Nicaragua o Haití, sobre los que arrojarían artefactos incendiarios con el fin de arruinar sus cosechas. Con esto pretendían que esos países se aliasen a los EEUU ante una intervención militar sobre la isla.

[Relacionado: Operación 40, el plan para derribar gobiernos]

Lyman Lemnitzer, ideólogo de la Operación Northwoods (Wikimedia commons)
Lyman Lemnitzer, ideólogo de la Operación Northwoods (Wikimedia commons)

Afortunadamente, gracias a la intervención de John F. Kennedy no se puso en marcha el plan, aunque ello le costó ganarse al presidente la enemistad de la mayor parte de los Jefes del Estado Mayor y, sobre todo, la de Lyman Lemnitzer al que destituyó del cargo y lo degradó mandándolo a Europa como Comandante Supremo de la OTAN, un importantísimo cargo pero que estaba muy por debajo del que había estado ocupando hasta aquel momento.

A pesar de no llevarse a cabo, oficialmente, ninguna de las acciones contempladas en el descartado plan de Lemnitzer, sí que fueron múltiples los problemas que se produjeron entre Estados Unidos y Cuba, entre ellos el conocido conflicto de la Crisis de los misiles que tuvo lugar en octubre de 1962, tan solo seis meses después de que Kennedy desautorizase la Operación Northwoods.

Algunos son los que han querido ver, a través de extrañas teorías de la conspiración una relación entre la desautorización de Kennedy de la Operación Northwoods con su asesinato y todos los misterios que lo rodean.

Fuentes de consulta: gwu.edu / dailypaul