La organización humanitaria con la que Alfonso XIII casi gana el Nobel de la Paz

Cuaderno de Historias
Soldados franceses en un Campo de Prisioneros de Alemania durante la IGM (europeana1914-1918.eu)

Como bien es sabido, durante la Primera Guerra Mundial el Estado Español decidió mantenerse neutral, pero no por eso iba a ser un simple espectador de lo que estaba aconteciendo en el conflicto bélico en el resto de Europa. Intentó mediar entre los beligerantes y ayudar humanitariamente a aquellos afectados por la Gran Guerra que lo necesitasen.

Uno de los mayores impulsores de la ayuda humanitaria fue Alfonso XIII, quien de una manera casual se involucró como mediador entre ambos bandos donde tenía grandes amigos e incluso familiares directos.

[Relacionado: Los españoles que combatieron en la Primera Guerra Mundial]

Todo comenzó cuando el rey de España recibió una carta desde el Departamento de Gironde (Francia) en la que una humilde lavandera le pedía ayuda para conseguir localizar a su esposo, quien había desaparecido durante  la batalla de Charleroi.

Alfonso XIII fue el impulsor de la Oficina Pro Cautivos durante la IGM (Wikimedia commons)

Alfonso XIII decidió tomar interés por el asunto, logrando saber que el hombre se encontraba prisionero en Alemania e intercediendo para que las autoridades le permitieran escribir a su esposa. Y así se lo comunicó el rey mediante una carta a la mujer.

Este acto habría pasado desapercibido si el boca a boca no hubiese hecho llegar la noticia del gesto real al periódico local Le Petite Gironde, quienes publicaron un artículo destacando la ayuda humanitaria y desinteresada del rey de España, convirtiéndolo en un efecto llamada en el que un gran número de personas de todo el continente comenzaron a enviar cartas con peticiones de ayuda al Palacio Real de Madrid.

En un principio el monarca atendía todas las peticiones con la única colaboración de su secretario personal, pero en pocas semanas tuvo que organizar un equipo de trabajo que llegó a contar con más de cuarenta personas trabajando para el proyecto humanitario al que le dieron como nombre ‘Oficina Pro Cautivos’.

Alfonso XIII decidió que ese fuese un proyecto personal, por lo que todos los gastos de gestión y personal que ocasionaba estaban sufragados de su propia cuenta, sin hacer cargo alguno a las arcas del Estado.

En todo el tiempo en el que duró la IGM la Oficina Pro Cautivos intercedió en cerca de 200.000 casos, salvando a un gran número de soldados de morir fusilados, repatriando a muchísimas familias para ponerlas a salvo, organizando barcos–hospitales y asegurándose que no sufrirían ataques, así como poner a miles de prisioneros en contacto con sus familiares.

Esto hizo que el monarca español recibiese el respeto y admiración de gran parte de los ciudadanos y los mandatarios europeos, propiciándose en 1917 ser nominado para llevarse el Premio Nobel de la Paz, un galardón que no se había entregado entre 1914 y 1916 y que ese año sí que se decidió otorgar. Pero finalmente el premio fue a recaer al Comité Internacional de la Cruz Roja, viéndose frustrado el deseo de muchísimas personas que habían apoyado la candidatura de Alfonso XIII.

Todavía quedaba la esperanza de que en 1918 se le concediese, pero ese año se decidió dejar el premio desierto.

La Oficina Pro Cautivos está considerada como la primera acción humanitaria organizada desde España y múltiples son las referencias internacionales que se hacen a ella a la hora de ponerla como ejemplo de un gran trabajo altruista y solidario.

Resulta sorprendente ver cómo en la siguiente década Alfonso XIII tuvo una conducta totalmente diferente a como se comportó durante los años de la Gran Guerra, teniendo un buen número de conflictos personales, políticos e incluso convirtiéndose en el gran impulsor de la cinematografía pornográfica en España.

[Relacionado: Alfonso XIII, el gran impulsor del cine porno en España]

En 1933, ya en el exilio, desde Francia se lanzó nuevamente la candidatura de Alfonso de Borbón para ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su trabajo al frente de la Oficina Pro Cautivos, no recibiendo apenas apoyos y quedándose tan solo en una propuesta.

 

Fuentes de consulta: La Gran Guerra: La Primera Guerra Mundial al descubierto (Google books) / publicaciones.defensa.gob.es / ddfv.ufv.es (pdf)