Lobotomía: una destrucción del cerebro a martillazo limpio

Alfred López

Desde que en 1935, el psiquiatra y neurocirujano portugués Antonio Egas Moniz presentara ante la sociedad médica un nuevo procedimiento para combatir enfermedades psiquiátricas severas, este fue llevado a la práctica de manera descontrolada por un numerosísimo grupo de especialistas que realizaron cientos de miles de lobotomías.

El procedimiento del Dr. Egas Moniz requería una serie de pautas a seguir para realizar dicha intervención: quirófano, anestesia, post-operatorio y seguimiento; sin embargo, el neurólogo norteamericano Walter Freeman (el cual carecía de licencia alguna como cirujano) decidió agilizarla y hacerla de manera ambulatoria.

El Dr. Freeman dio un paso más allá y comenzó a utilizar una técnica rápida en la ejecución de las lobotomías: con un cincel (también llamado picahielos), el cual, ayudado por un golpe de martillo, era introducido por la nariz o la órbita ocular y accedía rápidamente a los lóbulos frontales para cercenar las fibras nerviosas. Viajó por todo el país y realizó miles de intervenciones. Se calcula que, entre Freeman y otros doctores que lo secundaron, se realizaron en EE.UU. más de 100.000 lobotomías en poco menos de 30 años.

La inmensa mayoría de los países del planeta prohibieron y dejaron de realizar esta práctica a partir de la década de los 60, llegando a reconocerse como uno de los errores médicos más graves y crueles que se han cometido en la historia de la psiquiatría. No obstante, este reconocimiento no sirvió para que en 1949, en pleno furor de la lobotomías, se le concediese el Premio Nobel de Medicina a su inventor, el Dr. Egas Moriz. Varias son, desde entonces, las plataformas de familiares de lobotomizados que reclaman que se le retire dicho galardón.

Tristemente, entre los cientos de miles de lobotomizados se encuentran personajes populares como Rosemary, hermana mayor de John Fitzgerald Kennedy, que fue intervenida con solo 23 años. La muchacha padecía un pequeño retraso mental de un grado muy moderado, pero era considerada un estorbo para los planes de ambición política de la familia Kennedy, lo que llevó a incapacitarla de por vida a través de lobotomización. Rosemary quedó prácticamente postrada en estado semivegetal.

Otro de los casos documentados es el de Josef Hassid, un joven prodigio del violín que, cuando estaba en la cúspide de su carrera y llamado a ser uno de los más grandes violinistas, sufrió un brote de esquizofrenia con 20 años y, tras ser ingresado varias veces en instituciones psiquiátricas,fue lobotomizado y murió poco tiempo después.

Recientemente ha llamado la atención un informe, presentado por un grupo de investigadores y neurocirujanos de la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina) y la Universidad de Yale (EEUU), en el que hablan de que, muy posiblemente, a Eva Duarte de Perón (Evita) se le realizase una lobotomía durante sus últimos días de vida en 1952.

Según se puede leer en el informe que se publicó en el diario 'Clarín': "(…) a Evita se le habría realizado una lobotomía prefrontal para calmar el dolor que le causaba el cáncer que la llevó a la muerte, en julio de 1952 (…). El responsable de tal lobotomía fue el neurocirujano estadounidense James L. Poppen y en cuyo equipo se encontraba George Udvarhelyi, fallecido el pasado año y que, en el 2005, concedió una entrevista en la que aseguraba (…) haber participado en una lobotomía prefrontal practicada a Evita para aliviar los intensos dolores, la ansiedad y la agitación (…)".

Fuentes de consulta: pbs.org / brainmind / nndb.com / Clarín