La Nochebuena en la que los soldados pararon durante unas horas la IGM

Alfred López
Cuaderno de Historias

La ciudad de Ypres (al noroeste de Bélgica) pasó a la Historia durante la Primera Guerra Mundial por varios e importantes acontecimientos que allí tuvieron lugar, entre ellos por ser donde por primera vez se utilizó armamento químico en una guerra (gas mostaza) por parte del ejército del Imperio alemán, pero también por situarse un hecho insólito que demostró que, cuando se tiene buena voluntad, se puede dejar la guerra y los conflictos bélicos de lado, confraternizar y vivir en armonía.

Me refiero a la tregua (no oficial) que se produjo durante la Nochebuena de 1914, el primer año de la IGM y en la que soldados atrincherados de los ejércitos alemán y británicos hicieron un ‘alto el fuego’ momentáneo para celebrar pacíficamente esa noche de Navidad.

Llevaban los contendientes varias semanas de intercambio de disparos en una batalla que estaba claramente dominada por los alemanes y el perfecto posicionamiento táctico de éstos.

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La Gran Guerra llevaba en marcha cinco largos meses y esa era la primera Navidad del conflicto militar; unas fechas en las que los soldados iban a echar de menos, más que nunca, a sus seres queridos, no pudiendo estar en sus hogares celebrando unas fiestas tan especiales como aquellas.

Esto provocó que un repentino espíritu navideño se apoderase de muchos de los que allí se encontraban, rezagados en sus trincheras, por lo que poco a poco y tal y como fue llegando la noche de aquel 24 de diciembre, fuesen recordando villancicos y oraciones, como forma de hacerlo mucho más llevadero.

Empezó el bando alemán quienes se pusieron a cantar frente a un improvisado árbol de Navidad. Al otro lado escucharon y observaron atónitos, rompiendo a aplaudir cuando los germanos terminaron. Les había llegado el turno de cantar y realizar oraciones en inglés. En un momento dado las voces de ambos lados pareció unificarse, llegando a cantar y rezar al unísono.

La franja de tierra que quedaba entre ambos lados (conocida como ‘tierra de nadie’) se fue llenando de algunos soldados que decidieron salir de sus trincheras y felicitar las Navidades personalmente a sus ‘enemigos’.

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Intercambiaron tímidos saludos que poco a poco se convirtieron en apretones de mano y algún espontaneo abrazo. Unos ofrecieron tabaco, otros whisky y hubo quien sacó chocolate. De repente estaban departiendo alegremente, se tomaron fotografías juntos y hablaban de sus respectivas familias, mujeres e hijos e incluso alguien puso a rodar un balón, jugándose un improvisado partido de fútbol.

Parecía ser un hecho insólito, pero la verdad es que venía precedido de muchos días de contienda en los que un gran número de soldados habían intercambiado alguna que otra palabra con sus contendientes.

Conocida como la tregua de Navidad de 1914, no fue algo aislado ya que a través de los años se pudo ir conociendo otras historias similares que también se produjeron aquella Nochebuena en otros puntos (incluso muy distantes de allí). Lamentablemente, según como fue avanzando la guerra en los siguientes años no volvió a repetirse un momento como el vivido aquella Nochebuena.

Fuentes: historicaleye / abdn