La increíble vida de Anne Bonny, la verdadera Pirata del Caribe

Alfred López
Cuaderno de Historias

Últimamente, a través del cine y la televisión, se han puesto de moda las aventuras con mujeres piratas.

Estas intrépidas y valientes muchachas que no tienen miedo a nada ni nadie y que deleitan al espectador con su dominio de la espada, saben pelear y andas sobradas de atractivo.

A lo largo de la historia ha habido un puñado de intrépidas y valientes piratas, que realmente han ayudado a expandir esas historias que tanto gustan y tantas horas de ficción han dado a la literatura.

Anne Bonny es una de ellas.

Hija de una relación adúltera entre una criada y el señor de la casa, un rico abogado irlandés dedicado al comercio llamado William Cormac, Anne fue una joven difícil y rebelde a la que le gustaba meterse en peleas, montar a caballo del mismo modo que montaban los chicos y que, continuamente, se metía en problemas.

El destino la llevó a conocer a James Bonny, un ex convicto que había estado preso por piratería y del que se enamoró perdidamente.

Entre los planes de Bonny estaba el casarse con Anne y así poder robar al que sería su suegro. Pero William Cormac se opuso a la boda. La pareja hizo caso omiso a su negación y, tras el enlace, Cormac desheredó a su hija. Esta, como venganza, quemó la plantación de su padre y huyó con su recién estrenado marido.

La pareja se trasladó a las Bahamas y allí la nueva Anne Bonny conoció a lo más importantes y sanguinarios piratas de la época.

Quedó fascinada por Jack Rackman, más conocido como "Calico Jack", un antiguo pirata que le contaba extraordinarias y fascinantes historias, agasajándola con caros regalos.

Anne decidió abandonar a James Bonny y huir junto a Jack y dedicarse plenamente a la piratería.

Robaron, asesinaron, asaltaron a otros barcos y la fama de Anne Bonny cada vez se hacía más conocida. Adoptó la forma de vestir masculina y su conocimiento y manejo de las armas era la de un pirata más.

En más de una ocasión, Anne utilizó sus "armas de mujer" y la seducción para engañar a los tripulantes de otros navíos y mientras Jack y su grupo de piratas aprovechaban para atacarlos y robar todo lo que llevaban a bordo.

Por aquel tiempo asaltaron un barco en el que, entre la tripulación, se hallaba Mark Read, un joven e imberbe militar británico.

En realidad, el tal Mark era una mujer llamada Mary y que vestía de hombre para poder pertenecer a la marina británica. Rápidamente Anne y Mary se hicieron buenas amigas y Calico Jack permitió que se les uniera y convirtiese en una pirata.

Algunas fuentes aseguran que entre ambas existió algo más que una simple amistad, pero, como en todas las historias de esa época, la falta de veracidad en muchas de las cosas que hay escritas, hace que quede como una incógnita.

En 1720 el Gobernador de las Bahamas puso precio por la cabeza de Anne, Mary y Jack. Tras ser apresados, el 16 de noviembre de ese mismo año, fueron juzgados y condenados.

A Jack Calico y su tripulación les cayó una condena de horca, pena que se ejecutó al día siguiente.

Anne, que en ese momento contaba con 22 años, pidió que se le permitiera ver a Jack antes de ser ejecutado y las palabras que esta dijo al que había sido su compañero fueron realmente duras:

"Si hubieras peleado como un hombre, ahora no tendrías que morir ahora como un perro"

A Anne Bonny y Mary Read se les conmutó la pena de muerte por el presidio, ya que ambas dijeron estar embarazadas.

Pocos meses después, Mary murió en la prisión a causa de unas fiebres que allí contrajo.

Lo más curioso fue que, de la noche a la mañana, Anne desapareció del presidio y, algunas fuentes aseguran, que fue gracias a la intervención de su padre, el cual convenció al gobernador para podérsela llevar a un convento y ordenarla monja. Otras fuentes indican que Anne realmente estaba embarazada y fue llevada a dar a luz a Carolina del Sur, allí se casó con Joseph Burleigh y vivió alejada del mundo de la piratería y las fechorías hasta el día de su muerte en 1782 a los 84 años.

Sea cual fuere el verdadero destino de Anne Bonny, ahí se perdió la pista a la que fue una de las pocas, intrépidas y verdaderas Piratas del Caribe.

Fuente: Thewayofthepirates

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