La falsa foto de Hitler siendo un bebé que en 1933 se convirtió en un fenómeno viral

Alfred López
Cuaderno de Historias

No hay día que pase en el que a través de alguna red social, foro o blog haya una imagen o vídeo que se convierta en todo un fenómeno viral, siendo compartido por millones de internautas que hablan sobre el tema y lo comparten en sus muros. El 85% de las personas que utilizan a diario internet están convencidas de que el ‘efecto viral’ es un fenómeno inventado recientemente y que se ha hecho famoso gracias a la imposición de las nuevas tecnologías y las redes sociales en todos los ámbitos de la sociedad.

Pero nada más lejos de eso, ya que lo que hoy en día conocemos por viral ya se realizaba hace un par de siglos, aunque su poder de expansión era mucho más lento y alcanzaba a muchísimas menos personas, debido a que se realizaba a través de los periódicos o el simple boca a boca, que iba pasando de una persona a otra.

No hace demasiados días os traía al Cuaderno de Historias el curioso relato de una fotografía realizada a una patata gigante hacia finales del siglo XIX y que se convirtió en todo un fenómeno para su época.

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Adolf Hitler, uno de los personajes históricos sobre el que más se ha escrito y publicado a lo largo del último siglo, también fue protagonista de un curioso y sorprendente fenómeno viral hace ocho décadas. Tuvo lugar en 1933, año en el que Hitler accedió a la cancillería del Estado alemán y uno de sus momentos de mayor esplendor político social, que lo llevaron a ser declarado como ‘el hombre del año 1938’ por la revista Time tan solo un lustro después.

El nuevo Canciller de Alemania acaparaba portadas y admiración por parte de millones de personas, habiéndose convertido en el personaje del momento. No había día en el que no se publicase alguna noticia relacionada con Hitler en algún periódico de cualquier rincón.

Esto hizo que la agencia Acme Newspictures distribuyera infinidad de material fotográfico sobre el Führer a los más de cien diarios de los Estados Unidos y Europa a los que proporcionaba fotografías de prensa.

Entre las muchísimas imágenes que diariamente recibía la agencia, en cierta ocasión se les coló una foto a través de la oficina que la agencia tenía en el Reino Unido y la cual había llegado desde Austria (país en el que nació Hitler) por mediación de un colaborador anónimo.

En dicha fotografía se podía ver al Führer siendo un bebé de pocos meses. Un niño rechoncho y cuyas fracciones eran las mismas que tendría siendo un adulto.

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Acme Newspictures distribuyó la imagen por las principales publicaciones y al venir ésta de la que, por entonces, era la mayor y más prestigiosa agencia de distribución fotográfica, no se dudó ni un instante sobre la veracidad de la misma, siendo publicada por la mayoría de los diarios estadounidenses y un gran número de publicaciones europeas.

La imagen del ‘baby Adolf’ (como se le bautizó a la fotografía) dio la vuelta al mundo, convirtiéndose en un viral y siendo motivo de tertulia y comentario por parte de millones de personas del planeta.

Periódicos tan prestigiosos como el ‘Chicago Tribune’ publicaron sendos artículos en los que destacaba la imagen del pequeño Adolf.

Pero había un problema en todo eso… la fotografía había sido retocada y no pertenecía a Adolf Hitler. Los diferentes consulados y embajadas que tenía Alemania repartidos por los diferentes países se encargaron de enviar comunicados de prensa a los medios de comunicación en los que les advertía del error cometido a la hora de publicar la imagen.

Pero como suele ocurrir con cualquier viral, la fotografía ya había corrido como la pólvora y millones eran las personas que habían podido verla. A pesar del aviso de las delegaciones diplomáticas alemanas, muy pocos fueron los medios que desmintieron o publicaron alguna nota aclaratoria sobre el asunto. Lo mejor era olvidarse del asunto y no remover más, con la esperanza de que los lectores se olvidarían del tema en muy poco tiempo, debido a la gran cantidad de noticias que en aquella época generaba el propio Hitler.

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No fue hasta cinco años después (1938) cuando se supo a quién pertenecía verdaderamente esa fotografía. El niño en cuestión se llamaba John May Warren, nacido en 1931 en Ohio y fue descubierta casualmente por Harriet Downs (la madre de la criatura) cuando ojeaba una revista.

El niño regordete que aparecía en esa foto era sin lugar a dudas su pequeño John, en una foto que le habían tomado cuando contaba dos años. No sabía cómo había podido llegar hasta aquella publicación y comprendía aún menos cómo había sido retocada para hacerla pasar por una fotografía de Hitler.

Tras contactar con la revista, la señora Downs finalmente pudo hablar con los responsables de la agencia Acme Newspictures, quienes le pidieron disculpas y, supuestamente, la indemnizarían de algún modo, tal y como se suele proceder en estos casos.

Lo que sí quedó como un autentico misterio (y ocho décadas después sigue sin resolverse) fue el cómo llegó dicha fotografía hasta Austria (desde donde se había enviado a la agencia) y quién la había retocado con la intención de hacerla pasar por una foto de Adolf Hitler de bebé.

Fuente de consulta e imágenes: museumofhoaxes