La ciudad subterránea construida por EEUU en Groenlandia

Alfred López
Cuaderno de Historias

El coronel del ejército de los Estados Unidos, John H. Kerkering, fue el militar puesto al frente de un ambicioso proyecto que debía construir una ciudad subterránea bajo el hielo de Groenlandia.

Era 1959 y la Guerra Fría entre norteamericanos y soviéticos estaba en uno de sus puntos álgidos. Bajo el nombre en clave de "Proyecto Iceworm", el Centro de Desarrollo e  Investigación Polar de los Estados unidos puso en marcha todo un entramado para construir una ciudad subterránea, llamada Camp Century, bajo las capas de hielo de la isla ubicada a 800 kilómetros al sur del Polo Norte, entre los océanos Atlántico y Glaciar Ártico. Era una disposición táctica y geográfica que lo hacía idóneo para cumplir sus objetivos de defensa nuclear de cara a sus enemigos.

El lugar elegido para realizar el proyecto fue una meseta a 6.180 pies (unos 1.883 metros) sobre el nivel del mar y con una temperatura media de unos -23 grados centígrados, aunque podía llegar a alcanzar los -56 grados.

Unas potentes tuneladoras fueron trasladas hasta el lugar, realizando todo un entramado de largos pasillos subterráneos que acabaron albergando una central nuclear, cuyo coste de traslado había superado los 5 millones de dólares.

Los 30 edificios interiores estaban realizados por placas de madera prefabricadas y en ellas se encontraban las viviendas, biblioteca, servicios médicos y religiosos, lugares de ocio y servicio (cantina, teatro, peluquería, lavandería), almacenes, laboratorios y todo lo imprescindible para llevar una vida lo más placenteramente posible en un lugar tan hostil, aparte de poder realizar con normalidad el trabajo encomendado a los militares que allí residían (85 en época de invierno y aproximadamente 200 en verano).

El suministro de agua que recibía Camp Century se realizaba a través de un bombeo de vapor de un pozo de hielo, por el que el elemento líquido que se utilizaba pertenecía a la nieve caída sobre Groenlandia dos mil años antes.

A través de una línea ferroviaria de más de tres kilómetros se conectaban los veintiún túneles interiores y una calle central de aproximadamente mil metros de larga.

Todo se preparó para simular un centro de investigación y experimentación científica, pero en realidad escondía todo un entramado de defensa militar que había decidido trasladar hasta allí aquel centro de operaciones debido a su perfecta ubicación a medio camino entre Nueva York y Moscú.

Pero todo aquel monumental montaje que tuvo un coste de 8 millones de dólares, (60 millones si lo trasladamos a nuestros días) de poco sirvió, ya que, tras varios años de construcción, apenas tuvo una producción activa, abandonando el proyecto en el año 1966.

El mayor problema que se encontraron fue el movimiento de los glaciares, ya que éste  amenazaba con colapsar los túneles y tal y como se dio por finiquitado fueron derrumbándose.

Hasta 1997 no se dieron a conocer los detalles del Proyecto Iceworm tras desclasificarse los documentos por parte del Instituto danés de política exterior, que facilitó un informe a petición del parlamento de su país que dio debida cuenta de los planes norteamericanos en Groenlandia, pues hay que tener en cuenta que la isla pertenece a Dinamarca y ésta se había declarado, en 1957, territorio libre de armamento nuclear.

Fuentes de consulta e imágenes: Scienceleadstheway / Bldgblog