Kowloon, la ciudad oscura, amurallada y fuera de la ley

Alfred López
Cuaderno de Historias

Resulta curioso comprobar cómo, durante todo un siglo, una pequeña ciudad situada en un punto estratégico de Hong Kong permaneciese enclavada al margen de la ley.

Cuando en 1898 el Reino Unido se hacía cargo de Hong Kong y la añadía a su larga lista de colonias repartidas por todo el planeta, no hizo lo mismo con Kowloon, un pequeño distrito de apenas 2,6 hectáreas de superficie, que tiempo atrás había sido amurallado para ser utilizado como puesto de vigilancia ante los ataques enemigos a través del mar.

El rechazo de Gran Bretaña a quedarse ese lugar hizo que el gobierno chino tuviese un trozo de tierra dentro de la colonia hongkonesa, convirtiéndose en los primeros años en un punto estratégico de China en aquella zona y manteniendo allí a cerca de un millar de soldados que velaban por los intereses del país.

[Te puede interesar: La ciudad subterránea que Mao mandó construir bajo Pekín]

Pero pronto se dieron cuenta de la inoperatividad de ello, dejando a Kowloon cada vez con menos efectivos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la invasión de Hong Kong por parte del ejército japonés hizo que viese el gobierno nipón una gran cantera en las murallas de Kowloon, mandando destruirla y aprovechando las piedras para la construcción de un aeropuerto cercano.

Tras la finalización de la IIGM, Gran Bretaña recuperó el control sobre Hong Kong, pero al gobierno Chino ya no le interesaba mantenerse en Kowloon cediéndoselo a los británicos, quienes tampoco estaban interesados en poseer un espacio semiderruido, por lo que esa pequeña ciudad pasó a ser tierra de nadie, algo que aprovecharon todos aquellos que querían estar al margen de la ley.

A finales de la década de los años 40 ya eran miles las personas que se habían trasladado a vivir y desarrollar sus oscuros negocios a Kowloon, convirtiéndose en un paraíso para la delincuencia y en donde la mafia china (conocida como Triada) tomó el control.

El poco espacio físico que había obligaba a que se levantasen nuevos edificios sobre las azoteas de las edificaciones ya construidas. Sus calles se estrecharon para optimizar al máximo el espacio, no teniendo una anchura muy superior a un metro. Todo ello hecho sin estudios urbanísticos ni supervisión alguna por parte de arquitectos… llegaban, construían y se introducían a vivir.

Se tuvo que imponer una norma sobre la construcción de nuevas viviendas sobre las ya existentes que marcaba que no se podía sobrepasar los 14 pisos de altura, debido a que los aviones del aeropuerto cercano pasaban por la zona en vuelo rasante.

Esa ciudad sin ley, y sin apenas normas establecidas, cada día crecía más rápidamente en sentido vertical y cada una de sus viviendas era ocupada por alguien perteneciente al Sindicato del Crimen o la mafia que operaba en Hong Kong.

Prostitución, juego ilegal, tráfico de armas y drogas (famosos eran sus múltiples fumaderos de opio) y un indeterminado número de negocios al margen de la ley se llevaban a cabo desde este reducido lugar al que se le conocía como ‘la ciudad oscura’, debido a que sus calles no veían la luz del día a causa de la altura de las edificaciones ilegales y la estrechez de sus calles, haciendo imposible que se filtrase ni un solo rayo de sol. Toda la iluminación callejera se obtenía mediante centenares de fluorescentes instalados.

Los años 80 fueron especialmente cruentos y en los que se terminó de masificar completamente, provocando que la gente viviese hacinada y sin apenas espacio. Al inicio de la década había una población que rondaban las 30.000 personas y hacia finales ya superaba las 50.000, teniendo en cuenta (tal y como os he comentado) que la extensión no superaban las 2,6 hectáreas

Kowloon se había convertido en un vertedero de humanos, de personas proscritas, delincuentes en busca y captura y todo aquel que deseaba vivir al margen de la ley. Algo que obligó a tomar una decisión radical a las autoridades chinas y hongkonesas.

[Te puede interesar: El misterio de los chinos rubios]

El hecho de que se acercase el final del acuerdo, de 99 años de duración, por el que Hong Kong habría sido una colonia perteneciente al Reino Unido, hizo que los gobiernos chino y británico decidiesen seriamente sobre el futuro de Kowloon, por lo que en 1987 se optó por derruirlo, llegando a un acuerdo bilateral ambas naciones.

En los siguientes años se procedió a evacuar a todos los residente y comenzar el plan para echar abajo todas las edificaciones.

En 1993, antes de ser efectiva la demolición en su totalidad, varios estudios de cine aprovecharon las calles vacías de Kowloon para llenarlas de extras cinematográficos y rodar varias películas de Jackie Chan y Jean-Claude Van Damme.

En la actualidad en el espació que durante casi un siglo ocupó la ciudad oscura y sin ley de Kowloon se encuentra un magnífico parque y en el que se conserva (a modo de memoria) un par de pequeños tramos de la muralla que durante un tiempo la rodeó.

Clicad sobre la ínfografía de la derecha y podréis visionarla en alta calidad y con todo tipo de detalles sobre Kowloon.

Fuentes: Wikipedia / dailymail