KdF, una perfecta organización propagandística nazi

Alfred López
Cuaderno de Historias

Posiblemente, decir que la KdF era una organización propagandística es quedarse corto, ya que el poder de acción de la misma abarcaba un amplio espectro dentro del ideario nacionalsocialista que Hitler quería para su nación.

El periodo de la República de Weimar, que abarcó desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta la llegada de los nazis al poder, fue una etapa gris y sombría que había tocado la moral y autoestima de millones de germanos.

Las estructuras sólidas del Estado se tambaleaban y el descontento en la población era latente, algo que supo aprovechar Hitler para colocar un mensaje optimista que apostaba por un cambio de valores y actitud de la población, para ello se creó la ‘Kraft durch Freude’ (KdF) en castellano ‘Fuerza a través de la alegría’, con la que se pretendía levantar la moral a la ciudadanía a la vez que depurarla de todos los vicios adquiridos durante la época Weimar, en el que había aumentado las personas desempleadas, hubo una acuciante crisis económica y la presencia de colectivos homosexuales, gitanos y judíos era cada vez mayor.

[Relacionado: Todos los símbolos de la infamia nazi]

La KdF era el instrumento perfecto para mostrar a la población que una Alemania mejor era posible. Todo ello a través del exaltamiento del ideario nazi, el cual iría adquiriendo cada vez más adeptos.

Según los líderes nacionalsocialistas, uno de los mayores problemas con que contaba cada alemán era que les sobraba demasiado tiempo libre y no sabían invertirlo en cosas positivas. De ahí que a través de esta organización se dedicasen a darles cosas que hacer.

Se componía de diversas divisiones que se encargaban de organizar viajes vacacionales (tanto terrestres como en cruceros), actividades deportivas, culturales e infinidad de talleres de manualidades para que un importante núcleo de la población los disfrutasen, con la intención de conseguir su fidelidad hacia el proyecto de crear un gran III Reich.

El Wilhelm Gustloff, hundido en 1945 y que se convirtió en la mayor tragedia naval de la Historia, fue uno de los barcos utilizados para realizar cruceros.

El deporte también tuvo un destacado e importante protagonismo en esta campaña llevada a cabo por el gobierno liderado por Hitler. La práctica totalidad de las fábricas y empresas del país comenzaron a realizar ejercicios y tablas de gimnasia que todos sus empleados debían practicar en el momento de comenzar su turno de trabajo.

Querían conseguir una Alemania competitiva, saludable y deportista, de cara a los Juegos Olímpicos que se celebrarían en Berlín en 1936 y que se convertirían en el mejor escaparate propagandístico con el que mostrar un país resurgido de las cenizas y con un espíritu luchador.

Para ello también había que hacer una limpieza étnica y de todos aquellos colectivos y personas declaradas ‘non gratas’. Se crearon campos de concentración a donde fueron llevadas miles de personas, pero, sorprendentemente, hubo un colectivo que no se vio apenas afectado por esas medidas de ‘limpieza’ realizadas desde el gobierno: las prostitutas.

Los mandos del III Reich sabían de la importancia que tenía disponer de suficientes meretrices que estuvieran disponibles para atender los deseos y caprichos sexuales de todo aquel que viajase hasta el país. Se creó una ordenación y fueron regularas para así tenerlas bajo control, no solo sanitario, ya que querían prostitutas sanas y que no tuviesen dependencia a ningún estupefaciente, debido que los drogadictos era, para los nazis, otro de esos colectivos malditos y marginales con los que había que acabar.

[Relacionado: El niño negro que quería ser nazi]

En pocos años, la Kraft durch Freude se convirtió en la más potente agencia de viajes del mundo, proporcionando vacaciones y actividades de ocio a más de 20 millones de trabajadores alemanes afiliados a la organización y que pagaban sus cuotas religiosamente.

El poder de la KdF cada vez se extendía más entre la población y el 26 de mayo de 1938, en la Baja Sajonia (norte de Alemania), se fundó una nueva ciudad bautizada como Stadt des KdF-Wagens bei Fallersleben (cuya traducción sería Ciudad del coche para toda la vida -KdF”), en la que se levantó la sede central de una de las factorías de automóviles más importantes del país, realizándose allí el 'KdF-Wagen', popularmente conocido como Volkswagen Escarabajo, todo un símbolo de la prosperidad de la Alemania nazi.

En la actualidad esta población se llama Wolfsburgo, pero cuando tuvo su anterior nombre fue incluida en el ranking como uno de los peores nombres de ciudad del mundo. Según explica la página cracked, el nombre de esta población fue elegido personalmente por Hitler.

Muchos fueron los reconocimientos internacionales a la labor llevada a cabo por la KdF, entre ellos la Copa Olímpica, un galardón otorgado por el Comité Olímpico Internacional.

Otros países, entre ellos España, intentaron imitar el modelo de la Kraft durch Freude, creando organizaciones similares. En el caso de nuestro país se le dio el nombre de ‘Educación y Descanso‘, gestionado por el Sindicato Vertical franquista y que estuvo en marcha entre 1940 y 1977.

El KdF empezó a apagarse en 1939 con el inicio de la Segunda Guerra Mundial y desapareció definitivamente con el fin de esta.

Fuentes: vaguelyinteresting / DHM / cracked
Fuente de las imágenes: DHM / Wikimedia commons