Jefferson vs Webster: el primer debate sobre calentamiento global de la historia

Alfred López

En 1799, doscientos años antes de que nuestros

políticos empezasen a plantearse los problemas del calentamiento global, ya hubo quien se preocupó y debatió acerca del aumento de temperaturas que estaba sufriendo el planeta.

Entre los debatientes se encontraban Thomas Jefferson, que en ese momento ocupaba el cargo de vicepresidente de los Estados Unidos (dos años después llegó a la presidencia) y Noah Webster, un periodista de gran calado político, experto en temas científicos y que posteriormente fue reconocido como el padre de la escolaridad y educación norteamericana.

Thomas Jefferson manifestaba, además de vocación política, un entusiasmo notable por la climatología. Desde el 1 de julio de 1776 comenzó a registrar en un cuaderno la temperatura y clima que se producía en Virginia. Su aspiración era el tomar y anotar la temperatura dos veces al día a lo largo de los siguientes 50 años. Todo ello lo llevo a convertirse en todo un experto en la materia, publicando varios libros sobre el tema.

Durante las reuniones que se produjeron en 1799 para llevar a cabo la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, de la que Jefferson era uno de sus máximos ponentes, el vicepresidente quiso introducir un tema que le preocupaba y era la incidencia del hombre sobre el clima y cómo la temperatura había cambiado en los últimos años.

Jefferson daba conocimiento de informes que le habían llegado. En ellos se recogía cómo las nevadas de invierno en algunas zonas del país ya no eran tan duraderas y profundas como antaño y destacaba la dificultad de congelación en el caudal de algunos ríos.

Noah Webster, conocido por su escepticismo, criticó la falta de rigor científico de lo expuesto por el vicepresidente y lo acusó de utilizar argumentos basados en hechos anecdóticos y extraídos de creencias populares. Sí reconoció, en cambio, la creación de microclimas en algunos lugares de los Estados Unidos que podrían haber incidido directamente en algunos cambios climáticos. Entre sus conclusiones dijo que posiblemente la nieve aguantase menos tiempo helada tras caer, pero eso no quería decir que, necesariamente, el país recibiese cada año menos nieve en las precipitaciones.

Los argumentos aportados por Webster convencieron a los presentes en dicho debate, desestimando la visión de un Jefferson que siguió midiendo y estudiando el clima, incluso después de retirarse de la política, pero que no volvió a debatir o pronunciarse sobre el calentamiento global.

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