Unos indiscretos y alcohólicos espías conocidos como ‘los cinco de Cambridge’

Unos indiscretos y alcohólicos espías conocidos como ‘los cinco de Cambridge’ (readmedeadly)
Unos indiscretos y alcohólicos espías conocidos como ‘los cinco de Cambridge’ (readmedeadly)

Muchas son las ocasiones en las que un hecho histórico o algún personaje concreto son retratados desde una perspectiva equivocada, proyectándose una imagen totalmente errada o diferente de cómo fue o qué es lo que en realidad sucedió. Este es el caso del grupo de espías británicos que trabajaron bajo las órdenes de la Unión Soviética y que fueron conocidos como ‘los cinco de Cambridge’.

A pesar del trasfondo de deslealtad y traición a su patria, estos cinco hombres fueron considerados a lo largo de muchas décadas como un claro ejemplo de ‘espías perfectos’. Personas bien relacionadas, en empleos y posiciones importantes y que fueron vitales para llevar a cabo el plan de Stalin de controlar cuáles eran los secretos y estrategias que guardaban sus Aliados en la IIGM y enemigos durante la Guerra Fría.

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Pero no todo el monte es orégano y muchos eran los que se creían que los cinco de Cambridge eran un modelo de perfección, en cuanto a las labores de espionaje que desempeñaron, resultando que en realidad se trataba de un grupo de indiscretos, informales, alcohólicos y, en algunos casos, promiscuos hombres.

El Churchill Archive Center de Cambridge recoge gran parte del Archivo Mitrojin
El Churchill Archive Center de Cambridge recoge gran parte del Archivo Mitrojin

Al menos así ha quedado reflejado en la reciente divulgación de más información contenida en el  conocido como Archivo Mitrojin, miles de anotaciones confidenciales que fueron recopiladas y sacadas de los archivos de la KGB por Vasili Mitrojin, un agente ruso que trabajó desde Moscú y que huyó del país tras la desintegración de la URSS.

A lo largo de estas dos décadas se ha ido haciendo público algunas de esas informaciones secretas que escondió Mitrojin y días atrás vieron la luz aquellas que tenían relación con sus ‘agentes estrella’.

Lo sorprendente de las mismas es que desde el mismísimo Kremlin no tenían a los cinco de Cambridge en demasiada buena consideración, habiéndose encontrado numerosísimas anotaciones en las que los tachaban de irresponsables, borrachos e incluso que no eran capaces de guardar un secreto.

En 1990 la URSS dedicó un sello a Kim Philby miembro de ‘los cinco de Cambridge’ (Wikimedia commons)
En 1990 la URSS dedicó un sello a Kim Philby miembro de ‘los cinco de Cambridge’ (Wikimedia commons)

De los más de 200 británicos que la URSS captó para que traicionasen a su país y trabajasen pasándoles información confidencial, los cinco de Cambridge fueron los que alcanzaron más fama y quizás los que más daño hicieron al Reino Unido, ya no solo por lo los graves actos de deslealtad a la patria sino por el tipo de personas que se trataba, jóvenes brillantes que habían destacado en sus estudios en el Trinity College de la Universidad de Cambridge y que tras terminar sus carreras habían conseguido empleos que los situó en importantísimos cargos.

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El grupo de los cinco de Cambridge estaba compuesto por Kim Philby, el primero que fue captado y al que siguieron Anthony Blunt, Donald Maclean, Guy Burgess y John Cairncross, sobre este último durante muchísimo tiempo se desconoció la verdadera identidad.

Philby fue fichado por el NKVD, agencia de inteligencia soviética predecesora del KGB, a través de Arnold Deutsch, un eminente profesor que lo captó el 1 de julio de 1934. El joven estudiante, que por aquel entonces tenía 22 años, profesaba una fuerte simpatía hacia los ideales comunistas y quiso colaborar para acabar con el creciente fascismo que se imponía en Europa (Hitler y Mussolini) enrolándose en la aventura que le propuso su preceptor académico.

A través de Philby, Deutsch fue captando al resto de componentes: jóvenes con gran talento para los estudios, miembros de importantes y solventes familias que no haría levantar sospechas.

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Tras acabar su periodo de formación universitaria e incorporarse a la vida laboral consiguiendo destacados puestos, comenzaron a efectuar sus servicios como espías para la URSS. El periodo de mayor tráfico de información desde el Londres y Washington (donde varios de ellos realizaron trabajos en la embajada) hacia Moscú fue entre 1939 y 1951, contemplando toda la IIGM y los primeros años de la Guerra Fría, en los que la información confidencial fue de vital importancia para los intereses soviéticos.

Hacia finales de la década de los 50 y principios de los 60, Kim Philby, Donald Maclean y Guy Burgess abandonaron su país para desertar hacia Moscú, mientras que Anthony Blunt y John Cairncross prefirieron permanecer en el Reino Unido, donde se tardó muchísimo tiempo en descubrir la doble identidad de éstos como espías.

Post realizado a raíz de la anotación publicada en Yahoo! Noticias