El hombre que quería poner fin a la crisis con una marcha reivindicativa hacia Washington

Cuaderno de Historias
Miembros del Ejército de Coxey durante la marcha de 1894 (Wikimedia commons)

El 1 de mayo de 1944 Jacob S. Coxey, con 90 años recién cumplidos, se situaba en la escalinata del edificio del Congreso de los Estados Unidos en Washington y pronunciaba un discurso escrito cincuenta años antes pero que por aquel entonces le habían impedido leer.

Medio siglo atrás, Coxey destacó por ser un rico hombre de negocios y aspirante a la alcaldía de Massillon,  una pequeña ciudad ubicada en el condado de Stark, perteneciente al estado de Ohio, aquejada por la grave crisis económica que azotaba el país a principios de la década de 1890.

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En 1893 centenares eran las huelgas y manifestaciones que se convocaban en todos los EEUU como protesta de la acuciante crisis y en las que se reclamaba algún tipo de solución. Jacob S. Coxey veía como miles de vecinos estaban pasando por verdaderos apuros económicos por tal motivo y, aunque él tenía empleado a un buen número de trabajadores, le era imposible poder dar trabajo a todos, por lo que pensó en alguna solución para tal problema.

Las infraestructuras de comunicación terrestre que había en el país eran pésimas, lo que le dio una idea para crear un plan en el que el gobierno podría poner en marcha una serie de iniciativas con las que construir líneas ferroviarias y carreteras, mejorar las existentes y dar trabajo a cientos de miles de estadounidenses que vivían por debajo del umbral de la pobreza.

Tras redactar todos los puntos, en los que se incluía el modo de financiación y ejecución de las obras, convocó una marcha cuyo destino sería el Capitolio de Washington con el propósito de leer un discurso y entregar la propuesta a los representantes políticos de la nación.

Jacob S. Coxey encabezó una marcha de protesta hacia Washington (Wikimedia commons)

La idea era que desde cada Estado saliese una comitiva de manifestantes y llegar todos a la capital del país, donde el 1 de mayo, coincidiendo con el Día internacional del trabajador, pronunciaría un discurso y entregaría la propuesta, todo dentro de un ambiente reivindicativo pero cordial.

La convocatoria fue todo un éxito, saliendo el grupo que él encabezaba desde Massillon el domingo 25 de marzo de 1894.

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Por delante quedaban centenares de kilómetros de camino que hacer andando y algo más de un mes para recorrerlo.

Durante los primeros días miles fueron las personas que se unieron a la marcha bautizada como ‘el ejército de Coxey’ alcanzando los cien mil (algunas fuentes llegan a indicar que fueron doscientos mil), pero la verdad es que cuando Jacob S. Coxey llegaba a Washington tan solo lo acompañaban quinientas personas, muy lejos de los miles que en algún momento participaron en la marcha.

Sin embargo, las autoridades de la capital, que ya estaban avisadas de la llegada del grupo de desempleados y manifestantes encabezados por Coxey, aguardaban con un millar de policías preparados para dispersar al grupo y con órdenes específicas de impedir la llegada de Jacob S. Coxey hasta el Capitolio.

El líder del ejército ciudadano, junto a los cabecillas del grupo, fueron detenidos, pero asombrosamente el motivo por el que se les encerró e impuso una multa de cinco dólares por cabeza fue por pisar el césped del Capitolio.

Miembros del Ejército de Coxey durante un descanso de la marcha (ohiohistorycentral)

Coxey se quedó con las ganas de poder leer su discurso y presentar su propuesta a los representantes políticos, por lo que en los siguientes años intentó meterse en política y tener un acceso directo a todos ellos, aunque una vez tras otra fracasaba en su empeño.

En 1914, veinte años después de la primera marcha del ejército de Coxey, organizó una nueva expedición de voluntarios hacia el mismo destino y con el mismo objetivo.

Esa vez, aunque no había tenido el mismo éxito de convocatoria que la primera, sí que se le permitió leer su discurso desde las escalinatas y entregar la propuesta, la cual fue estudiada, debatida y rechazada por la mayoría de congresistas.

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Tal y como he explicado al inicio de este post, el 1 de mayo de 1944, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la primera marcha del ejército de Coxey volvió hasta allí para leerlo de nuevo  y a pesar de su avanzada edad y su delicado estado de salud lo hizo con total normalidad, aunque enormemente emocionado.

Años después, algunos de los puntos incluidos en la propuesta de Coxey fueron aprobados y aplicados, aunque él no pudo verlo en vida debido a que falleció el 18 mayo 1951 a la edad de 97 años.

En el siguiente enlace podréis leer el discurso pronunciado por Jacob S. Coxey (en inglés): History Matters

Fuentes de consulta: pabook.libraries /  curiosidadesdelahistoriablog / ohiohistorycentral / historymatters