La falsa epidemia de tifus que salvó la vida de miles de polacos

Eugene Lazowski, el Schindler polaco (Wikimedia commons)
Eugene Lazowski, el Schindler polaco (Wikimedia commons)

Coincidiendo con la invasión alemana de Polonia, el 1 de septiembre de 1939, y con la que se iniciaba la Segunda Guerra Mundial, el joven Eugene Lazowski terminaba sus estudios de medicina en la facultad y era enviado a trabajar como médico militar para la Cruz Roja en la población de Rozwadow.

En esta localidad, situada al sureste de Polonia, residía una importante y numerosa comunidad judía, lo que la hacía ser uno de los objetivos prioritarios de los nazis para ser arrasada y sus habitantes masacrados o enviados a campos de concentración y muchos de ellos a los de trabajo como mano de obra.

A Lazowski le unía una fraternal amistad, de sus tiempos en la facultad, con Stanislaw Matulewicz, otro joven médico que había descubierto que inyectándole a una persona sana una vacuna de bacterias muertas daba resultado positivo en los análisis de la enfermedad del tifus, pero sin embargo no experimentaba ninguno de los síntomas y por tanto no padecía la dolencia.

Este descubrimiento de Stanislaw le dio la genial idea a Eugene para poder salvar la vida de un gran número de polacos, fuesen judíos o no, y evitar que los nazis acabasen con sus vidas.

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Sabían de la aprensión del Tercer Reich hacia las enfermedades y sobre todo cuando estas eran de transmisión y creaban epidemias. Eran consientes de que si una comunidad de judíos portaba el tifus haría que los alemanes ni se acercasen a ellos, evitando la entrada de la Wehrmacht en la población.

Cartel advirtiendo de una epidemia de tifus (yadvashem)
Cartel advirtiendo de una epidemia de tifus (yadvashem)

Por tal motivo vacunaron a un gran número de personas de diferentes edades, condiciones sociales o religión de Rozwadow y otras localidades cercanas, con el propósito de que si los nazis mandaban algún equipo médico a hacerles una visita con el fin de asegurarse que la epidemia era verdadera, escogiesen a quien escogiesen daría positivo en los análisis.

Un plan perfecto que logró salvar la vida a un total de 8.000 polacos, la mayoría de ellos de origen judío.

Tanto Eugene Lazowski como Stanislaw Matulewicz no obtuvieron el merecido reconocimiento por el ingenioso acto de humanidad que tuvieron, debido a que esta historia vio la luz muchísimo tiempo después (finales de la década de los años 70) no dándole la oportuna y merecida difusión.

De la vida posterior de Stanislaw poco más se sabe. Algunas fuentes indican que se trasladó al Zaire donde ejerció como médico y que durante un tiempo intercambió correspondencia con Eugene quien emigró en 1958 a los EEUU y ejerció como médico y profesor de pediatría en la Universidad de Illinois (Chicago).

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Tras conocerse esta historia varios medios contactaron con Eugene Lazowski  (Stanislaw Matulewicz debía estar ilocalizable) concediendo varías entrevistas e incluso participando en un documental.

A raíz de  la película ‘La lista de Schindler’ el apellido Schindler secorvirtió en un adjetivo que, desde entonces, se le aplica a todas aquellas personas que consiguieron burlar a las autoridades y ayudaron a salvarla vida de cientos de miles de inocentes, es por este motivo que Eugene, fallecido en 2006 a la edad de 93 años, es nombrado habitualmente como ‘el Schindler polaco’.

Fuentes de consulta: ima / chicagotribune / holocaustforgotten

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