El fallido plan de Felipe V para conquistar Gran Bretaña

Cuaderno de Historias
Felipe V apoyó un plan para invadir Gran Bretaña en 1719 (Wikimedia commons)

A raíz de la Guerra de Sucesión Española y posterior firma del Tratado de Utrecht  el mapa político de Europa cambió por completo y España dejó de tener un peso específico como el antiguo y gran imperio, que años atrás había sido, para convertirse en una potencia de menor categoría e importancia.

Todo ello había dado el poder táctico y moral a los británicos, pasando a ser quienes controlaban todo el acceso marítimo del Mediterráneo occidental gracias a su privilegiada posición en Gibraltar, Menorca, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, cedidas por los españoles tras la firma del mencionado tratado en 1713.

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Felipe V quiso conquistar Gran Bretaña para devolver el prestigio al Reino de España (Wikimedia commons)

Felipe V había conseguido hacerse con el trono español a cambio de perder un importante número de posesiones y ganarse la enemistad y deslealtad de algunas naciones que hasta entonces habían sido aliadas; entre ellos el Reino de Francia que firmó el tratado de la ‘Cuádruple Alianza’ que lo ligaba con el Reino de Gran Bretaña, el Sacro Imperio Romano Germánico y las Provincias Unidas de los Países Bajos.  Cabe recordar que Felipe V era originario de Francia y nieto del rey francés Luis XIV.

Con el fin de recuperar el prestigio que el Reino de España había tenido antaño, el monarca se rodeó de una serie de importantes e influyentes personajes de la época que ayudarían al rey a reflotar la nación y devolverla al lugar que le correspondía en el escalafón histórico.

Uno de ellos era el ambicioso y hábil cardenal Giulio Alberoni, quien supo situarse poco a poco en la órbita más próxima del rey hasta acabar siendo su principal consejero en asuntos de Estado.

Y fue precisamente éste astuto hombre quien tramó e ideo un rocambolesco plan con el que pretendía que la Armada Española invadiese el Reino de Gran Bretaña.

Conocedor de la necesidad de ayuda que tenía Jacobo Estuardo, como pretendiente legítimo al trono británico, y a las aspiraciones por recuperar la independencia de Escocia que comandaba el líder nacionalista Rob Roy, Alberoni urdió un plan en el que España se unió a éstos dos contra la Corona Inglesa.

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Todo ello venía precedido tras el fracaso que había supuesto el intento de recuperar las posesiones españolas en el Mediterráneo (Córcega y Sicilia), sufriendo una humillante derrota en 1718.

Para la nueva operación contra los británicos el cardenal contaba con la inestimable colaboración del duque de Ormonde, James Butler, quien había capitaneado años atrás al ejército británico y que tras exiliarse, debido al su apoyo a la causa jacobita, se había puesto a disposición de la Corona Española. Sería él quien asumiese la importante responsabilidad de comandar la flota de la Armada Española que se enviaría a Gran Bretaña en su propósito de invadirla.

Se organizó una potente flota compuesta por 27 navíos, cinco mil hombres y numerosísimas armas y caballos, que tendría como objetivo llegar a la costa sudoeste de Inglaterra y desde allí avanzar hasta Londres. Pero, para contar con el efecto sorpresa como aliado, se mandaría a una avanzadilla de 300 hombres que llegarían hasta Escocia y allí se organizarían con los efectivos jacobitas y nacionalistas de Rob Roy para llamar la atención del ejército ingles y que el mayor número de miembros de éste estuviera allí para repeler ese ataque mientras se avanzaba desde el sur hacia la capital.

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Pero el que parecía un plan infalible para invadir Gran Bretaña acabó siendo un rotundo fracaso. Por un lado la gran expedición se encontró con un enemigo aún más potente que los británicos: las inclemencias del tiempo y una fuerte tormenta que desbarató la misión, dañó la mayor parte de los efectivos y dio al traste con la operación.

El castillo de Eilean Donan fue tomado por el contingente español durante el intento de invasión de Gran Bretaña (Wikimedia commons)

Por otra parte el grupo de trescientos soldados que llegaron hasta Escocia, ajenos a las malas noticias sobre la adversidad que había padecido  la flota comandada por el duque de Ormonde, se reunieron con los rebeldes escoceses y la tropa jacobina. Tomaron posiciones y ocuparon el castillo de Eilean Donan. Tras dejar un reten de una cincuentena de hombres se dirigieron hacia el sur (camino a Londres) con la intención de ir captando más aliados.

Por aquel entonces los británicos ya eran conocedores de todos esos movimientos y del fracasado intento de James Butler de invadir la nación y envió un importante contingente militar a repeler el ataque que bajaba desde Escocia.

El 10 de junio de 1719 se libraba la batalla de Glenshiel, en la que el contingente británico consiguió vencer a las fuerzas invasoras compuestas por 275 soldados españoles, 400 jacobitas y un indeterminado número de rebeldes escoceses y poner fin al intento de invasión.

Con la derrota, la aspiración de Felipe V de recuperar el prestigio internacional de la Corona Española de antaño se fue al traste y con ella las del cardenal Giulio Alberoni, quien cayó en desgracia dentro de la Corte y el rey decidió prescindir de sus servicios, invitándolo a que abandonase el país de regreso a su Italia natal.

Fuentes de consulta: planetasapiens / laescaleradeiakob

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