El espía comunista que fue condecorado por Franco

Franco junto a Heinrich Himmler en 1940 (Wikimedia commons)
Franco junto a Heinrich Himmler en 1940 (Wikimedia commons)

Hace unas semanas os explicaba en el blog Cuaderno de Historias el relato de cómo se formó el grupo de espías británicos a las órdenes de la Unión Soviética y que fue  conocido como ‘los cinco de Cambridge’, pasando a la historia por ser un modelo a seguir de equipo bien organizado y con excelentes resultados, aunque con el tiempo se ha sabido que desde la URSS no se les tenía en tan buena consideración, tachándolos como alcohólicos, indiscretos e informales, tal y como figura en la documentación del Archivo Mitrojin.

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Harold Adrian Russell Philby, quien sería conocido bajo las siglas de HARP o el seudónimo de Kim Philby fue el primero y más importante de los integrantes que componían los cinco de Cambridge y tras haber sido fichado, el 1 de julio de 1934, por su profesor Arnold Deutsch  para ser espía de los servicios secretos soviéticos, recibió una adecuada instrucción que lo llevó a hacer pequeños trabajos como espía en Alemania en los primeros años del Tercer Reich, Austria y finalmente España tras el estallido de la Guerra Civil.

En 1990 la URSS dedicó un sello a Kim Philby miembro de ‘los cinco de Cambridge’ (Wikimedia commons)
En 1990 la URSS dedicó un sello a Kim Philby miembro de ‘los cinco de Cambridge’ (Wikimedia commons)

Llegó a nuestro país bajo la identidad de un joven periodista freelance que escribiría crónicas para varias publicaciones británicas desde el bando nacional. Rápidamente se ganó la simpatía de algunos miembros de la oficina de prensa franquista, debido a que Philby se dedicaba a ensalzar la figura y gestas del General Franco.

El valor periodístico de sus crónicas pronto captó la atención de The Times, encargándole que escribiera para ellos artículos desde primera línea de guerra.

La simpatía que se había ganado por parte de los franquistas y su puesto como periodista en la prestigiosa publicación británica le propició mantener importantes e influyentes contactos e ir recopilando toda la información que podía sobre la infraestructura de los nacionales, las ayudas que recibían de los alemanes e italianos y todo aquello que pudiese ser de utilidad para Moscú  y el apoyo soviético al bando republicano.

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Pero en diciembre de 1937 Kim Philby se vería envuelto en un trágico suceso que marcaría su estancia y misión en España y sobre todo su relación con los nacionales. Ocurrió en la ofensiva que el ejército republicano realizó durante la Batalla de Teruel,  siendo el joven corresponsal víctima de la explosión de una bomba mientras viajaba acompañado de otros periodistas que trabajaban para la revista Newsweek , la Agencia Reuters y Associated Press.

Philby quedó herido, pero fue el único de todos los que viajaban en el coche que salió con vida de la explosión. Al tratarse de corresponsales extranjeros y ser un ataque perpetrado por los republicanos, el aparato propagandístico franquista aprovecho para sacar provecho y mejorar su imagen internacional.

Actual Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo (Wikimedia commons)
Actual Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo (Wikimedia commons)

Para ello decidieron conceder a Philby una de las más valoradas condecoraciones que entregaba el ejército: la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo. Además lo arreglaron todo para trasladar al periodista hasta Burgos y que fuese el propio General Franco quien le impusiese tal preciado galardón el 2 de marzo de 1938.

Lo que ninguno de los orgullosos militares del bando nacional sabía era que a quien realmente estaba condecorando Franco no era a un británico afín a sus ideas sino a un comunista que estaba allí realizando trabajos de espionaje para la Unión Soviética.

Tras finalizar la  Guerra Civil española, Philby volvió al Reino Unido donde fue contactado por Servicio Secreto Británico para que trabajase como espía para ellos, algo que aceptó para así no levantar sospechas de su doble papel de estar trabajando realmente bajo las órdenes comunistas del Kremlin.

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Algunos historiadores han apuntado a lo largo de estos años que la misión real encomendada por los soviéticos a Kim Philby era la de acercarse al generalísimo e intentar acabar con su vida, una hipótesis a la que le falta peso y fundamente, ya que hemos de tener en cuenta que en aquel tiempo se trataba de un joven espía al que le faltaba experiencia, mientras había hombres mucho más cualificados que lo hubiesen podido llevar a cabo.

Fuentes de consulta: curiosidadesdelahistoriablog / libertaddigital / elpais / larepublica

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