La enfermera británica que se convirtió en heroína de la I Guerra Mundial

Cuaderno de Historias
Edith Cavell en el centro junto a las enfermeras que formó en la escuela de enfermería (Wikimedia commons)

Uno de los pocos entretenimientos que tenían los británicos durante los años en los que tuvo lugar la Primera Guerra Mundial era la radio, a través de la cual podían ir escuchando los diferentes partes de guerra que se emitían o algún que otro folletín teatralizado, siendo uno de los que más audiencia tuvo el que explicaba las aventuras de ‘la enfermera Cavell’, un caso real acontecido pocos meses antes y el cual no querían dejar en el olvido como homenaje a Edith Cavell, la mujer que entregó su vida a los demás y fue injusta y cruelmente ejecutada por el Imperio Alemán.

Nacida en la población inglesa de Swardeston, desde bien jovencita sintió una innata vocación por ayudar y asistir a los demás, algo que la llevó a estudiar y ejercer como enfermera, uno de los pocos oficios (junto al de religiosa) que a finales del siglo XIX estaban permitidos a las mujeres que decidían no dedicarse al cuidado de una casa, hijos y esposo, como era norma habitual en la época.

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Monumento en Londres en memoria de Edith Cavell la enfermera británica que se convirtió en heroína de la IGM (Wikimedia commons)

Su excelente labor y profesionalidad llamó la atención  del Dr. Antoine Depage quien la reclutó para que trabajase para él en la escuela de enfermería que había creado en Bruselas. Gracias a su carácter independiente, Edith aceptó la propuesta laboral y se trasladó hasta la capital belga en 1907.

El estallido de la IGM hizo que tuviera que dejar el puesto en la escuela para dedicarse en cuerpo y alma a atender heridos en el hospital de la Cruz Roja, además de instruir a las voluntarias que se incorporaban como enfermeras.

Tras la ocupación de Bélgica por parte del ejército del Imperio Alemán se dictaron una serie de leyes restrictivas y sancionadoras entre las que se encontraba la prohibición de poder asistir y dar cuidados médicos a soldados heridos que fuesen de nacionalidad inglesa o gala.

Haciendo caso omiso a las órdenes germanas, Edith habilitó un pabellón en el hospital donde atendía a escondidas a cuantos heridos llegaban hasta allí, fuesen belgas o de cualquier otra nacionalidad.

Tal y como se encontraban en condiciones para valerse por si mismos les facilitaba la salida del país hacia los Países Bajos, que en esos momentos era una nación neutral y podía albergarlos. Pero no solo dio salida a soldados de Francia y el Reino Unido, sino que ayudó a civiles belgas que por algún motivo eran perseguidos por las autoridades alemanas.

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Pero, lamentablemente y como suele ocurrir con frecuencia, fue traicionada por uno de esos heridos franceses a los que curó y ayudó a cruzar la frontera. Se trataba de Gaston Quien, un espía a las órdenes de los germanos, que tras informar sobre las actividades de la enfermera hizo que fuese detenida el 3 de agosto de 1915.

Edith Cavell, la enfermera británica que se convirtió en heroína de la IGM (Wikimedia commons)

Tras pasar dos meses encerrada en una celda de aislamiento y ser interrogada en varias ocasiones, fue juzgada por un tribunal de guerra que la declaró culpable de ‘alta traición’, condenándola a la pena de muerte.

El 12 de octubre de ese mismo año, a los 49 años de edad, Edith era ejecutada por un pelotón de fusilamiento, acabando así con su vida pero dando inicio a las múltiples historias y homenajes a esta heroína de guerra que llegó a ayudar y salvar la vida de 200 soldados británicos y franceses.

Fue enterrada en suelo belga pero el 19 de mayo de 1919, seis meses después de haber finalizado la IGM, gracias a las gestiones realizadas por la ‘Oficina Pro Cautivos’ (proyecto humanitario del rey de España Alfonso XIII) se consiguió que sus restos fuesen exhumados y trasladados hasta el Reino Unido, donde fue enterrada de nuevo, y con todos los honores, en la Catedral de Norwich.

Sello conmemorativo tras el fusilamiento de Edith Cavell en 1915 (Wikimedia commons)

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El homenaje a Edith Cavell se celebró en la Abadía de Westminster con la asistencia de los más ilustres personajes de la época, entre ellos el propio rey Jorge V del Reino Unido.

A partir de entonces películas, novelas y un sinfín de obras se han realizado en homenaje a quien se convirtió en uno de los símbolos más admirados por los británicos, pudiendo encontrar innumerables monumentos, edificios y calles dedicados a la memoria de Edith Cavell, enfermera que se convirtió en heroína de la IGM.

Fuentes de consulta: historynet / jstor (pdf) / firstworldwar