François l’Olonnais, el sanguinario pirata que odiaba a España

Si realizásemos un ranking de los piratas más conocidos de la historia, el protagonista de nuestro artículo de hoy no se encontraría entre los primeros puestos; pero, si ese ranking fuese sobre los más crueles y sanguinarios, sin lugar a dudas, François l'Olonnaisocuparía una posición destacada en lo más alto de la lista.

Su verdadero nombre era Jean-David Nau y fue obligado por el gobierno francés para cumplir el servicio militar. El destino lo llevó a terminar su obligación con el ejército cuando el barco con el que navegaba llegó a Santo Domingo y decidió quedarse a vivir allí.

El ambiente marinero de los aventureros que por allí pasaban le entusiasmo, hecho que lo animó a vivir como un filibustero (nombre francés con el que se conocía a los piratas en el siglo XVII).

Una mala experiencia personal con una persona de origen español lo marcó para el resto de sus días. Desde entonces decidió hacerle la vida imposible a cuantos se cruzasen en su camino, así lo sentenció y así lo cumplió.

Asestó su primer gran golpe a bordo de dos canoas, acompañado por una veintena de hombres. Su formación militar le ayudó a planificar el ataque y abordaje de un buque español frente a las costas de Cuba. A pesar de que dicho barco tenía una tripulación compuesta por cerca de un centenar de marineros, les asestó un duro golpe, matándolos a todos; a excepción de uno al que dejó con vida y lo envió con un recado para el gobernador de la isla.

Se proclamó pirata y aseguró que jamás sería atrapado por español alguno. Su nombre a partir de aquel momento sería François l'Olonnais.

A lo largo de los siguientes años se dedicó a navegar por todo el Mar Caribe, sembrando el terror allá por donde pasaba. Su principal objetivo eran los barcos que llegaban con bandera española, los cuales solían ir cargados de oro destinado a la corona.

L'Olonnais no dejaba títere con cabeza, utilizando las técnicas más crueles y salvajes a la hora de torturar a sus prisioneros.

Muchas son las historias que se han contado en referencia a su manera de castigar a sus odiados enemigos, de cómo los torturaba y amputaba miembros o trozos de carne, para luego lanzarlos al fuego.

Pero quizás una de las más impactantes es la que relata que durante el interrogatorio a dos españoles que habían intentado hacerle una emboscada, abrió con su cuchillo el pecho de uno de ellos, le arrancó el corazón y se lo comió crudo delante de todos sus compañeros.

Su fama de sanguinario se extendió por todo el Caribe, convirtiéndose en uno de los piratas más temidos de la época, creando todo un mito y centenares de leyendas alrededor de su persona.

Otro de los pasajes más llamativos de su vida fue su trágico final, qué al contrario de lo que muchos pensarían no fue a manos de ningún español, sino de un grupo tribal e indígena de Panamá, conocido como la tribu Kuna, tras naufragar el barco que lo transportaba junto a su tripulación.

Los kuna practicaban el canibalismo y tras apresar a François l'Olonnais, lo torturaron hasta la muerte, cocinándolo después y siendo comido por estos. Este relato ha llegado hasta nuestros días gracias al testimonio del único superviviente de aquella masacre que dejó para la posteridad el trágico final de quien se había convertido en uno de los piratas más sanguinarios de todos los tiempos.

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