El robo de un cubo que desencadenó una guerra

A lo largo de la Historia miles han sido los conflictos armados que han tenido lugar en todo el planeta. Los ha habido de todos los tipos y por múltiples motivos (religiosos, de lindes territoriales, sucesorios, por la independencia, supremacía política…).

No se puede justificar ninguna guerra y mucho menos cuando tras ellas hay alguna víctima mortal, sobre todo cuando son víctimas inocentes.

El relato que os traigo hoy al Cuaderno de Historias trata sobre una declaración de guerra que duró doce años y cuyo desencadenante (aunque suene absurdo) fue el robo de un cubo de madera, provocando una cruenta batalla que dejó como resultado la muerte de miles de soldados.

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Evidentemente ese robo fue el desencadenante de la guerra pero el conflicto y enfrentamiento ya venía de largo, en la época en la que güelfos y gibelinos estaban enfrentados y que mantuvo múltiples batallas en varias partes de Europa que defendían intereses opuestos (los de la casa de Baviera –güelfos- y los de la casa de los Hohenstaufen –gibelinos-).

En el siglo XIV, doscientos años después de iniciarse la lucha entre ambas fracciones, en Italia también había regiones que apoyaban a uno u otro bando. Es el caso de Módena y Bolonia, dos ciudades-Estado que llevaban cerca de un siglo y medio de enfrentamientos y hostilidades apoyando a güelfos y gibelinos respectivamente.

La chispa que hizo estallar el conflicto bélico se produjo a raíz del asalto de una tropa de soldados modeneses en territorio boloñés, en el año 1325, causando la muerte de varios hombres y llevándose consigo un cubo de madera de roble como botín.

El ejército de Bolonia, con un efectivo de 32.000 hombres que estaban comandados por el papa Juan XXII, decidió declarar de una manera firme y oficial la guerra al de Módena (compuesto de 7.000 hombres liderados por Rinaldo 'Passerino' Bonacolsi).

A pesar de la notable diferencia entre efectivos, tuvo lugar el 15 de noviembre 1325 la Batalla de Zappolino con un resultado de más de dos mil muertes entre ambos contendientes (algunas fuentes apuntan que incluso pudieron ser 3.500) y la pérdida de dicha batalla por parte de los boloñeses, gracias a la buena disposición táctica de los modeneses, que se alzaron con el triunfo y decidieron quedarse con el simbólico cubo para exponerlo como recuerdo.

A pesar del resultado, a lo largo de los siguientes doce años la declaración de guerra entre las dos ciudades-Estado se mantuvo abierta.

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El cubo de madera fue expuesto en el sótano de la Torre della Ghirlandina de la Catedral de Módena, siendo reemplazado en 1911 por una réplica y el original pasó a exponerse en una vitrina del palacio que alberga al ayuntamiento de la ciudad. En estos siete siglos que han transcurrido desde tuvo lugar el robo, múltiples son las veces en las autoridades de Bolonia han pedido la devolución del cubo, siendo negada tal posibilidad por los modeneses.

En el siglo XVII el poeta de origen modenés Alessandro Tassoni publicó el poema ‘La secchia rapita’ (El cubo secuestrado) en el que relataba el heroico robo por parte del ejército de su ciudad y la posterior batalla que provocó.

Fuentes de consulta: zappolino / lumafilm / valsamoggiacard (pdf)