El niño soviético que delató a su padre y se convirtió en un héroe de la URSS

La trama de la magistral novela ‘1984’, escrita y publicada por George Orwell a finales de la década de los años 40, gira en torno a una sociedad futura en la que todo está controlado por el Estado, teniendo a sus miembros sometidos a un férreo control de voluntades, actos y pensamiento.

Algunos de los personajes mencionados y claves son los del ‘heroico niño’, jóvenes viborillas (como los llama el protagonista) que estaban al servicio de la ‘Policía del Pensamiento’, dedicándose a espiar, acusar y delatar a todo aquel que no comulgaba con la doctrina del partido y contando todo lo que oían en casa, dándose casos de acusar a sus propios padres de herejía e incluso de haber hablado mal del régimen en sueños.

George Orwell basó buena parte de la historia en su crítica hacia los regímenes totalitarios que ejercían el control total hacia los ciudadanos (en aquellos momentos el de la URSS con Stalin al frente o anteriormente el nazi de Adolf Hitler).

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Este tipo de regímenes basaban gran parte de su estrategia en realizar campañas propagandísticas en las que realzar el pensamiento político y, sobre todo, a personajes claves de la sociedad a los que ensalzaban a la categoría de héroes y servían como ejemplo y modelo a seguir.

Uno de esos personajes claves en la historia de la propaganda política en la Unión Soviética, y que llegó a convertirse en todo un símbolo nacional, fue Pável Morozov, un niño a medio camino entre la pubertad y la adolescencia que pasó a la gloria bolchevique por el hecho de haber delatado a su propio padre.

Pavlik, como era conocido familiarmente el muchacho, era uno de esos cachorros a los que el régimen bolchevique había conseguido atrapar con sus consignas. Lo primero y fundamental para él era el ideario político comunista, muy por encima de cariños o afectos hacia familiares o amigos.

Se había convertido en un joven líder, que se dedicaba a reclutar y convencer a otros niños más pequeños para que estos fuesen fieles a Stalin y ayudasen a crear un Estado sólido e invencible.

Por el contrario, Trofim, su padre, era uno de esos tipos que tras un par de décadas viviendo bajo el yugo comunista se había comenzado a desencantar del ideario bolchevique; algo que, a pesar de su destacada posición dentro del consejo del pueblo (llamado ‘sóviet’), lo llevó a hablar mal del gobierno y realizar unos actos que serían objeto de denuncia por parte de su propio hijo.

Trofim manejaba importante y valiosa información, dedicándose a falsificar ciertos documentos que después vendería a personas tachadas como ‘bandidos y enemigos del Estado soviético’. Al joven Pavlik, testigo de los tejemanejes realizados por su progenitor, no le tembló la voz cuando se presentó ante las autoridades y acusó a su padre de traidor al gobierno e ideario bolchevique.

Miembros del OGPU (la policía política de la URSS) detuvo a Trofim , siendo juzgado y enviado a cumplir una condena de diez años a un gulag, aunque no la cumpliría totalmente ya que fue ejecutado acusado de alta traición.

La detención y deportación de Trofim a un campo de trabajos forzados hizo que varios miembros de la familia Morozov entrasen en cólera contra el muchacho, acusándolo de haber traicionado a su propio padre y dejarlos señalados de por vida.

Fue tal la furia y odio que sintieron hacia él que sus dos abuelos paternos junto a su tío y un primo decidiesen llevarse a Pavlik y su hermano menor a un bosque y acabasen con la vida de ambos cortándoles el cuello con una sierra.

Poco después los viles asesinos (a excepción del tío) fueron detenidos y fusilados, por petición masiva del pueblo que mandó miles de telegramas.

El gobierno del Kremlin decidió convertir al muchacho en un mártir de la lucha soviética, rindiéndole honores e incluyéndolo dentro de la propaganda comunista que se lanzaba a la población. En todas las escuelas se empezó a estudiar la vida del joven, héroe glorificado y caído por la causa bolchevique.

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Los niños de la URSS escribían poemas y cuentos basados en los hechos de esta joven celebridad nacional. Pero no sólo los más pequeños le dedicaban sus obras, ya que se escribió gran números de obras e incluso se compuso una ópera en torno a la figura de Pavlik Morozov.

Son muchos los historiadores que quitan credibilidad a esta historia, asegurando que la misma fue una invención del propio aparato de propaganda bolchevique para crear héroes en los que el pueblo pudiese verse reflejado.

Otros apuestan por la veracidad (solo en parte) de los hechos, viendo en el trasfondo de toda la historia un cúmulo de maltratos físicos ejercidos por parte del padre hacia sus hijos y esposa, siendo la denuncia política una escusa para poder apartar de la vida de los Morozov al maltratador Trofim.

Fuentes: economist / executedtoday

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