El mejor espía español del siglo XVIII

Jorge Juan y Santacilia, es considerado el mejor espía español del siglo XVIII (Wikimedia commons)
Jorge Juan y Santacilia, es considerado el mejor espía español del siglo XVIII (Wikimedia commons)

Agentes secretos al servicio de un país que se han dedicado a espiar y pasar información los ha habido desde tiempos inmemoriales, aunque la mayoría de personas los relacionan con épocas más cercanas en el tiempo, sobre todo las dos guerras mundiales o el periodo de la Guerra Fría.

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El protagonista del relato de hoy en el Cuaderno de Historias, Jorge Juan y Santacilia, ejerció como tal en el siglo XVIII y fue distinguido por ello en una época en que el Reino de España quería volver a recuperar la hegemonía que había tenido hasta hacía relativamente poco tiempo e intentar volver a ser el más grande de los imperios.

El plan, urdido en 1748 por Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada, secretario de Estado y uno de los hombres con más poder en aquellos tiempos, consistía en enviar a Jorge Juan y Santacilia a Londres para que éste obtuviese información de primera mano sobre los métodos de construcción naval que estaban utilizando los británicos y que tan buenos resultados parecía que les estaban dando.

La excusa para instalarse en la capital del Reino Unido era el incorporarse como miembro en la Royal Society, enviado por el rey Fernando VI, debido a que Santacilia en realidad no era ningún espía profesional, sino un hombre de ciencia y marino experimentado que había sido reconocido internacionalmente tras formar parte, a lo largo de casi dos décadas, de la expedición franco-española que realizó la medición del Meridiano junto a Antonio de Ulloa y bajo las órdenes del astrónomo Louis Godin.

Llegaba a Londres precedido de una fama y reconocimiento que le abrieron muchas puertas en la selecta sociedad británica, pero para llevar a cabo la tarea que le había encomendado el marqués de la Ensenada debería hacerse pasar por diversos y diferentes personajes, al más puro estilo de las novela de espías, e infiltrarse en los astilleros con el fin de obtener información de primera mano y copiar planos y documentos que posteriormente enviaría a España en cartas cifradas.

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Todo un meticuloso trabajo que hizo ver a las autoridades españolas cómo estaban equivocados a la hora de trabajar y ayudó a cambiar el modo de hacerlo. Además, entre los logros de Jorge Juan y Santacilia estaba el haber convencido a un numeroso grupo de ingenieros navales y trabajadores cualificados de los astilleros ingleses para que fuesen a desarrollar su carrera a España, donde podrían poner en práctica todos sus conocimientos.

En poco más de un año consiguió reunir gran cantidad de información, pero corrió el riesgo de ser desenmascarado en múltiples ocasiones y de hecho así lo hicieron las autoridades británicas, quienes descubrieron que había un espía en el país y no cejaron hasta averiguar de quién se trataba, dando una orden de detención.

Jorge Juan y Santacilia tuvo que huir precipitadamente del Reino Unido y a su regreso a España, tras pasar un breve periodo de tiempo en París, fue recibido con todos los honores, convirtiéndose en uno de los más prolíficos espías y el mejor de cuantos trabajaron al servicio de la corona española en el siglo XVIII.

Fuentes: abc / revistadehistoria / jorgejuan.net

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