El hombre al que le arrebataron la libertad

La libertad es uno de los bienes más preciados que tiene el ser humano

y, posiblemente, el carecer de ésta pueda convertirse en una de las peores cosas que le pueda ocurrir a cualquiera.

Evidentemente, hay muchas formas de perder y/o carecer de libertad, pero la que se refiere a hacer uno lo que desea, a vivir sin que le impongan castigos, leyes restrictivas y poder decir lo que le plazca es una de las más importantes.

Durante largo tiempo, lamentablemente, en un gran número de países del mundo se utilizó la esclavitud como un medio de servirse unos pocos de los servicios y trabajo (en condiciones infrahumanas) de millones de personas, en la mayoría de ocasiones tan solo por tener un color de piel diferente.

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El relato que os traigo hoy al Cuaderno de Historias trata de un hombre de ascendencia afroamericana y cuyo padre (Mintus Northup) había sido esclavo durante el siglo XVIII, pero consiguiendo la libertad como herencia tras el fallecimiento del que había sido su amo durante la mayor parte de su vida.

A Solomon Northup, protagonista de nuestra historia, su padre quiso darle todo lo que él no pudo tener durante la mayor parte de su vida, educándole en la tolerancia y proporcionándole desde pequeño los mejores estudios posibles, teniendo unos refinados modales y convirtiéndose en un músico que dominaba virtuosamente el violín.

En 1841, cuando Solomon contaba con 33 años de edad, recibió una importante oferta para trabajar como músico durante unas semanas y que le reportaría unos ingresos extras que le iban a ir muy bien para contribuir al bienestar familiar y, sobre todo, a la educación de sus hijos.

La oferta coincidía con un periodo en el que Anne (su esposa) se había incorporado a trabajar como cocinera en un prestigioso hotel, llevándose consigo a los pequeños miembros de la familia Northup.

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Para ultimar el contrato, el 2 de abril de 1941 Solomon se trasladó hasta Washington DC (residía en Saratoga Springs, en el Estado de Nueva York) donde le pondrían al corriente de todas las condiciones que, a primera vista, parecían inmejorables, por lo que tras cerrar el trato salió a cenar para celebrarlo junto a las personas que lo habían contratado, pero algo de lo que comió o bebió no le sentó demasiado bien, por lo que decidió retirarse a la habitación del hotel Gadsby donde se alojaba.

Al día siguiente, cuando Solomon despertó, se encontraba semidesnudo y encadenado en un mugriento habitáculo. Había sido víctima de un engaño y tras ser emborrachado (y posiblemente drogado) aquellos hombres lo habían secuestrado y vendido a un esclavista.

Por mucho que trató de explicar que se trataba de un error y que él era un hombre libre y disponía de todos sus papeles en regla, el que se había convertido en su amo no lo creyó, ya que le dieron unos datos falsos sobre Solomon, entre ellos el nombre.

A lo largo de los siguientes doce años Solomon sufrió todo tipo de vejaciones, torturas y maltratos por parte de los diferentes amos a los que iba siendo vendido.

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Ninguno de ellos creía en sus palabras y cada vez que trataba de hacerles ver la injusticia que estaban cometiendo con él le infringían severos castigos. Muchos fueron también aquellos que, pareciendo que querían ayudarle, acabaron traicionándolo, por lo que hacían su vida en la plantación un poco más difícil e insostenible.

En 1852 la familia de Solomon consiguió contactar con Washington Hunt, recién nombrado Gobernador del Estado de Nueva York y político de ideas progresistas y antiesclavistas, quien se comprometió a estudiar el caso y, tras realizar las pertinentes investigaciones, logró localizarlo, dando orden de liberarlo inmediatamente.

Solomon Northup volvió a ser un hombre libre a principios de 1853, tras haber pasado casi doce años de su vida como esclavo y privado de su libertad.

Tras su liberación y reunirse con su familia, se dedicó a la lucha contra la esclavitud, dando conferencias e incluso publicando un libro sobre su angustiosa experiencia del que recientemente se ha rodado un largometraje.

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La experiencia vivida por Solomon fue traumática para él y poco se sabe de su vida más allá de 1857, por lo que algunas fuentes apuntan que posiblemente fallecería ese año. Múltiples han sido los homenajes que se han realizado a lo largo de este siglo y medio que ha transcurrido en el que, entre otras cosas se instauró en Saratoga Spring el ‘Día de Solomon Northup’ que se celebra anualmente el tercer sábado de julio.

Fuentes: nytimes / saratogaspringsvisitorcenter

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