El héroe de guerra que se escondía tras un modesto verdulero

Alfred López

Durante la Segunda Guerra Mundial, una de las unidades más respetadas y con mayor efectividad fue el SAS británico (Servicio Aéreo Especial), que cosechó un gran número de misiones realizadas eficaz e impecablemente. Muchos son los nombres de insignes militares que fueron condecorados tras realizar peligrosas incursiones en líneas enemigas y que han pasado a engrosar la lista de valientes héroes. De algunos de ellos incluso se han rodado famosos biopics o escrito importantes novelas.

Pero no todos los componentes de esta importante unidad pasaron a la posteridad agasajados de medallas y reconocimientos; un gran número de ellos, tras finalizar la guerra, prefirió continuar con sus vidas de un modo sencillo y anónimo.

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Es el caso que hoy os relato en el Cuaderno de Historias, en el que Horace Stokes, un modesto y honesto verdulero británico, que vivió todos los años posteriores a la guerra ocultando a toda su familia su heroico pasado como destacado soldado y miembro fundador del SAS.

No fue hasta pocos días antes de fallecer (en 1986) en el que, encontrándose en su lecho de muerte víctima de un fatal cáncer, decidió reunir a sus seres más queridos y entregarles un polvoriento diario que había mantenido escondido durante cuatro décadas y en el que explicaba, con todo lujo de detalles, cómo fue su participación en la IIGM, siendo un destacado miembro que se incorporó al servicio con dieciocho años recién cumplidos y acabó como sargento.

Pero a pesar de haber participado en arriesgadísimas misiones, lograr escapar de un par de campos de prisioneros, hacer incursiones en líneas enemigas y sabotear intereses nazis e incluso salvar su vida tras ser encañonado en la cabeza por la pistola de un miembro de la Gestapo, el sargento Stokey (como fue conocido por sus compañeros) jamás recibió distinción ni condecoración alguna.

Su heroico paso por el ejército (y más teniendo en cuenta el tipo de servicios que prestó) quedó en el más absoluto de los olvidos y secretos, volviendo a su hogar, tras finalizar la guerra, licenciado como uno más de los cientos de miles de británicos que participaron en ella.

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Nadie de su familia supo jamás cuál fue la suerte que había corrido durante aquellos años de contiendas y batallas, dejando tras de sí su participación en misiones tan legendarias y decisivas en el devenir de la IIGM como la Operación Basalt; una incursión, en 1942, en la isla británica de Sark (cuando ésta estaba ocupada por los alemanes) y, en 1943, la Operación Speedwell, uno de los primeros asaltos que realizó la SAS y que tenía como misión sabotear objetivos ferroviarios italianos en las proximidades de Génova.

Su vida como civil transcurrió tranquila y discretamente, contrajo matrimonio, formó una familia y trabajó como modesto verdulero durante los siguientes años.

No fue hasta pocos días antes de las Navidades de 1986, cuando mandó llamar a sus tres hijos, y les desveló el que había sido su heroico secreto. Se encontraba enfermo de un cáncer terminal y no quería irse de este mundo con el secreto que llevaba ocultando desde cuatro décadas atrás.

Les entregó un viejos y polvoriento diario en el que figuraba toda la fascinante historia que vivió a los largo de los años que sirvió en el Servicio Aéreo Especial del ejército británico. Pero también era su deseo que uno de sus hijos (concretamente Peter) fuese el poseedor de ese cuaderno.

Por aquel entonces, el joven, que contaba con 24 años de edad, comenzaba a destacar en la Royal Air Force, siendo desconocedor de los muchísimos méritos que había hecho su progenitor por el país.

Recientemente, Peter Stokes ha publicado un libro en el que relata los fascinantes y duros años vividos por su padre durante la IIGM. El relato de un héroe que se mantuvo anónimo durante gran parte de su vida y que hizo grandes méritos para recibir condecoraciones y reconocimientos, algo que Horace Stokes no vio con vida, pero que a través de su hijo podrá hacerse realidad.

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Como dato curioso, cabe comentar que Peter (actualmente tiene 52 años), en su carrera militar ha alcanzado altas cotas, siendo condecorado con una Medalla de la Orden del Imperio Británico, que recibió de las manos de la propia Reina Isabel II, algo que su padre jamás recibió por culpa del estricto protocolo del SAS que le prohibía hacer público todos sus méritos militares conseguidos durante la guerra.

Visto en Yahoo! News