El granjero australiano que se autoproclamó príncipe

Alfred López
Cuaderno de Historias

Varias son las entradas que hemos dedicado en este blog a curiosos personajes que a lo largo de la Historia han sido coronados e incluso se han ‘autoproclamado’ reyes de algún Estado del planeta. Muchos de esos relatos traen tras ellos hilarantes y absurdas historias que parecen sacadas de algún guión cinematográfico o una novela de humor.

Y a pesar de que por el título puede hacer creer que se trata de una broma o algo delirante, la que hoy os traigo es la historia en la que un granjero australiano cierto día de hace cuatro décadas decidió romper con el gobierno de su país y crear una micronación dentro de él, de la que se autoproclamó príncipe.

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Para encontrar el origen de este relato hemos de trasladarnos hasta finales de los años sesenta (del pasado siglo XX) y ubicar la historia en la provincia de Hutt River (al Oeste de Australia), cuya extensión no supera los 75 kilómetros cuadrados.

Como provincia, Hutt River no se constituyó hasta el año 1969, momento en el que tuvieron lugar varios rifirrafes y disputas entre el gobierno australiano y los granjeros de aquella zona por las cuotas de trigo que podrían vender (tan solo el 1% de todo lo cultivado), llevando a las cinco familias principales que vivían y trabajaban allí a la secesión de la región del país y tener un estatus propio y diferente al del resto de las poblaciones colindantes.

La administración central desoyó las peticiones de diálogo por parte del grupo de granjeros rebeldes, pero no contaba con que éstos supieron acogerse a una antiquísima ley británica (hay que recordar que Australia es una mancomunidad perteneciente al Reino Unido y que se rige por sus leyes).

Dicha ley facultaba a aquellos territorios que lo deseasen a declararse independientes de la nación a la que pertenecían, aunque los secesionista decidieron continuar manteniéndose leales a la monarquía británica, de ahí que el 21 de abril de 1970 el granjero Leonard George Casley declarase esa tierra como el ‘Principado de Hutt River’ y se autoproclamase príncipe, bajo el nombre de Leonard I.

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A día de hoy, 43 años después, el gobierno australiano no ha sido capaz de encontrar legalmente ninguna forma de suprimirlo y el príncipe Leonard I sigue estando al frente de esa micronación que ha tenido un desarrollo y una evolución espectacular.

De la sesentena de personas que habitaban aquel lugar cuando fue declarado principado ha pasado a tener registrados y empadronados a cerca de 20.000 ciudadanos (aunque la gran mayoría no residen allí y lo utilizan como sede social de sus empresas y bancos).

El Principado de Hutt River posee tres lenguas oficiales que son el inglés, francés y, sorprendentemente, el esperanto (una lengua creada por Lázaro Zamenhof con la esperanza de que fuese el idioma universal de todo el planeta). También tiene una moneda propia llamada Dólar de Hutt River (con un valor equivalente al Dólar australiano), en el que aparece la efigie del anciano Príncipe Leonard I, quien cumplió recientemente los 88 años de edad y estaba casado con la Princesa Shirley, fallecida el pasado mes de julio.

Uno de los momentos anecdóticos en la historia del Principado de Hutt River y sus relaciones con el gobierno central fue cuando en 1976 el servicio de correos australiano se negó a manipular la correspondencia que provenía o iba dirigida a esta micronación, teniendo que llegar a un acuerdo con Canadá para que fuese redirigida a través de su servicio postal, algo que demoraba el envío y recepción de cartas una barbaridad (teniendo en cuenta que cada vez eran más las personas, empresas y bancos que se registran en el principado).

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Esta crisis con el servicio postal australiano se pudo resolver pocos días después, quedando como una simple anécdota de las muchas que se han dado.

Varios son las instituciones, organismos y personalidades relevantes que han reconocido o mostrado algún tipo de apoyo al principado, entre ellos la bendición apostólica que en 1999 recibió el Príncipe Leonard I por parte del papa Juan Pablo II, aunque en esta figura el nombre de Leonard Casley sin aparecer el título de príncipe en ninguna parte.

El Principado de Hutt River no tiene salida al mar y sin embargo ha entregado comisiones navales a algunos ciudadanos. Lo mismo ocurre con el ejército, el cual no existe de una forma permanente u oficial, pero también se han impuesto insignias de carácter militar a particulares allí residentes.

Aparte de las muchísimas empresas registradas en el principado, uno de sus mayores ingresos económicos les llega a través del turismo, siendo destino vacacional para más de 40.000 turistas que visitan cada año Hutt River. Las exportaciones al extranjero de sellos, monedas, productos agrícolas y flores silvestres, son otras importantes inyecciones de ingresos en las arcar de esta singular micronación.

Fuente de consulta: principality-hutt-river.com

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