El fotógrafo catalán que fue clave en los juicios de Núremberg

Juicio de Núremberg (Wikimedia commons)
Juicio de Núremberg (Wikimedia commons)

El 28 de enero de 1946, durante los Procesos de Núremberg en el que se juzgaba a los criminales de guerra nazis, compareció Francisco Boix, único español que fue llamado a declarar en dicho proceso, y lo hizo en calidad de testigo, debido a que su testimonio iba a ser clave y decisivo para acusar e identificar a varios jerarcas de las SS y los crímenes cometidos por éstos.

Boix había nacido en el barcelonés barrio del Poble Sec en 1920 y, debido a sus ideales comunistas, tras finalizar la Guerra Civil española se exilió a Francia. Pero el estallido de la IIGM e invasión alemana del país hicieron que acabase detenido y trasladado el 27 de enero de 1941 al campo de concentración de Mauthausen.

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Su profesión de fotógrafo le permitió encontrar un puesto privilegiado dentro del  campo, ya que existía una sección de identificación que debía tomar fotografías de todo lo que allí ocurría y posteriormente enviarlas al Alto Mando en Berlín.

Los miembros de las SS no tenían un buen dominio de las cámaras, algo que propició que Boix fuese el encargado, junto a otro preso llamado Antonio García, de tomar todas las fotografías que los oficiales ordenaban.

Foto tomada por Francisco Boix en la que aparece Ernst Kaltenbrunner junto a Himmler en el Campo de Mauthausen (Wikimedia commons)
Foto tomada por Francisco Boix en la que aparece Ernst Kaltenbrunner junto a Himmler en el Campo de Mauthausen (Wikimedia commons)

Cargado con su cámara leica, Francisco y Antonio recorrían todo el campo de Mauthausen tomando fotografías de cuanto veían: presos, barracones, oficiales, soldados, crematorios, cadáveres… y enviarlas a Berlín tal y como había ordenado el Alto Mando.

Lo que no sabían los jerarcas nazis es que Boix reveló dos copias de cada una de las fotografías que realizó, con la intención de que algún día sirviesen de testimonio histórico de las atrocidades vividas en aquel campo de concentración.

Pero el riesgo de tener las fotografías escondidas en el propio campo era muy alto y eran frecuentes los registros que realizaban los miembros de las SS para encontrar cualquier cosa que no estuviera permitida.

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Con la ayuda de otros presos españoles que también habían sido apresados tras huir de la dictadura de Franco, Boix consiguió que el paquete de fotos saliera de las instalaciones del campo trasportado por un grupo de adolescentes, hijos de esos republicanos, que eran mandados a trabajar diariamente a una cantera.

Uno de ellos consiguió entablar amistad con una mujer llamada Anna Pointner y que residía en la población de Mauthausen. Ésta decidió esconder el paquete con las fotos en su jardín y así dejarlas a salvo.

El 3 de mayo de 1945, tras la caída de Berlín, los nazis huyeron del campo de concentración y poco después hicieron acto de presencia los soldados norteamericanos que liberaron a todos los presos de Mauthausen.

Francisco Boix recuperó todo el material escondido y siguió ejerciendo su profesión de fotógrafo para retratar todo lo que acontecía tras la liberación y fin de la IIGM.

Francisco Boix testificando en el Proceso de Dachau (Wikimedia commons)
Francisco Boix testificando en el Proceso de Dachau (Wikimedia commons)

Tras iniciarse los juicios de Núremberg fue citado como testigo por parte de la fiscalía francesa, prestando declaración, contestando a las preguntas que le realizó el tribunal y explicando lo que se veía en todas y cada una de las fotografías que él tomó y se proyectaron durante el proceso.

Gracias a esas imágenes y a su inestimable declaración pudieron esclarecerse muchos puntos sobre los que había lagunas e incluso se pudo determinar que algunos importantes jerarcas nazis sí que habían estado en campo de concentración de Mauthausen, como era el caso de Albert Speer, Ministro de Armamento y Guerra del Tercer Reich, o Ernst Kaltenbrunner, general de las SS, Jefe de la Gestapo y de la Oficina Central de Seguridad del Reich.

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También fue llamado a declarar en los juicios de Dachau, un proceso paralelo al del Núremberg que llevaron a cabo los norteamericanos.

En los años siguientes Francisco Boix estuvo viviendo en París, donde ejerció como fotógrafo de prensa, falleciendo a la edad de 30 años el 4 de julio de 1951 a causa de una tuberculosis que había contraído durante su estancia en Mauthausen.

Clica AQUÍ si quieres leer una copia en castellano de la declaración que realizó Francisco Boix durante los Juicios de Núrember.

Galería de fotografías de Francisco Boix "Republicanos en Mauthausen" en Facebook

Fuentes de consulta: Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno (Documental) / barcelona-metropolitan

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