El engañoso spot publicitario de 1959

Alfred López

En 1959 la televisión norteamericana comenzó a emitir tres spots publicitarios que anunciaban la nueva espuma de afeitar "Rapid Shave". En ellos se hablaba de los extraordinarios beneficios al utilizarla, ya que aseguraba que su uso hacía hidratar y ablandar las barbas más duras y cerradas.

Los anuncios incluían una sorprendente demostración en la que, tras aplicar la crema sobre una hoja de papel de lija, una maquinilla era capaz de afeitarla fácilmente y dejarla totalmente lisa de una sola pasada.

En la siguiente secuencia aparecía afeitándose el jugador de fútbol americano Frank Gifford, todo un ídolo en aquella época. Sin lugar a dudas, la campaña comercial realizada por la compañía Colgate-Palmolive había sido todo un éxito, multiplicándose las ventas de su producto y convirtiéndose en líder.

Tras varios meses con los spots emitiéndose, en enero de 1960, la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC) emprendió una investigación contra la compañía y la empresa de publicidad encargada de realizar los anuncios, al tiempo que ordenaba el cese de emisión hasta que se resolviese el asunto.

Hasta la comisión había llegado la queja de varias asociaciones de usuarios que ponían en entredicho la veracidad de lo que el producto anunciaba y ponían al descubierto un caso de publicidad engañosa que, con el tiempo, marcaría la legislación sobre la emisión de spots publicitarios que actualmente se aplica.

La FTC pudo demostrar que el afeitado sobre la hoja de papel de lija se había tratado de una simulación. Realmente lo que se estaba utilizando era un trozo de plexiglás cubierto de arena. Esto abrió un gran debate nacional sobre el uso de maquetas y simulaciones en la publicidad.

Una de las argumentaciones por parte de la compañía era que, tras múltiples estudios y pruebas científicas, se había llegado al convencimiento de que su producto sería capaz de ablandar cualquier tipo de barba, por dura que ésta fuese y que con toda probabilidad afeitaría una hoja de papel de lija.

Intentaron explicar que no se utilizó realmente papel de lija en el anuncio por culpa de las limitaciones que tenían a la hora de rodar, ya que éste no se distinguía de cualquier otra hoja de papel, por lo que se decidió utilizar una simulación con plexiglás y arena que darían a la acción una visión mucho más realista.

Aunque la comisión reconoció que algunas limitaciones del medio podían repercutir en el ingenio creativo de los publicitarios, aseguró que se trataba de un engaño que falseaba el resultado final y real del producto.

Esto llevó a que la FTC emprendiese una serie de medidas hacia otros tres spots de otras compañías que habían utilizado la adulteración de imágenes, maquetas o simulaciones para anunciar sus productos. Estas investigaciones produjeron una importante brecha que abrió el camino y marcó la actual legislación sobre publicidad engañosa.

Fuente: museumofhoaxes