El criminal nazi que se convirtió al Islam

Alfred López
Cuaderno de Historias

Como si de una elaborada trama de un film se tratase, la vida de uno de los criminales nazis más buscados tras el fin de la Segunda Guerra Mundial estuvo repleta de curiosos y anecdóticos hechos que, de no haber sido verdad, hubiera podido ser fruto de la imaginación de un guionista.

El protagonista de la historia acabó sus días bajo el nombre de Tarek Hussein Farid, el cual adoptó tras renunciar a la fe católica y acogerse a la religión musulmana. Lo más sorprendente del caso es que el individuo que realizó tal conversión había sido unas décadas atrás uno de los más sádicos asesinos que trabajó para el Tercer Reich.

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Aribert Heim, conocido entre otros apodos como  'el Doctor Muerte', tras licenciarse como médico  fue destinado al  Campo de concentración de Mauthausen donde desarrolló una serie de terribles experimentos que lo convirtieron en uno de los seres más perversos y retorcidos que había dado el espíritu nacionalsocialista.

El 'Carnicero de Mauthausen', como también se le conoció, practicó con los presos la capacidad de estos para aguantar el dolor, llevándolo hasta el límite. Conocidas fueron sus operaciones y amputaciones que realizaba sin ningún tipo de anestesia, las inyecciones directamente al corazón en las que introducía  petróleo, fenol o agua o el hecho de abrir el pecho para observar los órganos mientras lo mandaba decapitar.

Un sinfín de atrocidades distinguió a este personaje que, tras ser apresado al finalizar de la guerra, no se sabe cómo ni por qué fue puesto en libertad y se instaló en la población de Baden-Baden donde ejerció como ginecólogo.

En 1962, tras ser localizado por un cazador de nazis, Heim desapareció y el rastro de su periplo lleva hasta lugares tan distantes y diferentes como varios países sudamericanos o la Costa Brava catalana.

Pero uno es el país del que más referencias se tiene sobre la estancia del Doctor Muerte y éste es Egipto, más concretamente en El Cairo, donde según un gran número de pruebas aportadas por su propio hijo es el lugar en el que vivió durante los últimos años de vida, hasta que falleció en 1992.

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Doce años antes,  Aribert Heim se puso en contacto con el Departamento de Pasaporte de la capital egipcia en el que solicitaba, a través de una carta manuscrita, el cambio de nombre en su documentación y que constase a partir de aquel momento como 'Tarek Hussein Farid', debido a que se había convertido a la religión musulmana, tal y como indicaba un certificado de conversión al islam que adjuntaba.

¿Realmente un hombre con férreos ideales xenófobos y fascistas, y que había practicado la medicina de manera sanguinaria con presos en el campo de exterminio de Mauthausen podía haber cambiado de religión por convicción o se trataba de toda una estrategia para seguir viviendo de incógnito sin ser cazado?

A pesar de la documentación y certificado de defunción presentados por el hijo de Heim a las autoridades alemanas, para que levantasen la orden internacional de busca y captura en la que se encontraba su padre desde hacía más de cinco décadas, no ha sido hasta hace unas semanas en el que un tribunal alemán ha declarado oficialmente como fallecido a Aribert Heim, teniendo lugar la muerte en el Hotel Kars el Medina de El Cairo el 10 de septiembre de 1992.

Fuente de consulta: elespectador