El criminal nazi que acabó enterrado en un cementerio judío

Alfred López

Tiempo atrás os traía a Cuaderno de Historias el relato de cómo un gran número de oficiales y jerarcas nazis lograron escapar de la justicia tras finalizar la Segunda Guerra Mundia, otros muchos fueron apresados, juzgados y condenados, pero hubo un gran número de ellos de los que se perdió por completo la pista, como si se hubiesen volatilizado. Evidentemente, la gran mayoría de éstos últimos consiguieron desaparecer gracias a adoptar nuevas identidades, recurriendo muchos a la cirugía, con el fin de quedar irreconocibles.

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Uno de los personajes claves de la barbarie nazi fue Heinrich Müller, jefe de la Gestapo (la temida policía secreta) entre 1939 y 1945 (periodo en el que duró la IIGM). Conocido bajo el apodo de ‘Gestapo Müller’, destacó por la dureza y crueldad que empleó en sus métodos de tortura a los detenidos e investigados.

Las últimas noticias documentadas sobre Müller estando con vida lo situaban en el búnker de la Cancillería de Berlín el 26 de abril de 1945, en un momento en el que la guerra ya estaba prácticamente perdida por los alemanes. La razón de que se encontrase en aquel lugar era el interrogatorio que estaba realizando a Hermann Fegelein, General de División de las SS y al que se le acusaba de deserción, debido a que había intentado huir del país vestido con ropa de civil y una bolsa llena de dinero (Fegelein era el esposo de la hermana de Eva Braun, pero ni tan siquiera el parentesco con la pareja del Fhürer lo salvó de morir fusilado).

Después de esta última misión oficial, y tras la rendición y entrega de la ciudad de Berlín a las tropas soviéticas el 2 de mayo de 1945, el rastro de Heinrich Müller se esfumó.

A partir de ahí, muchas fueron las hipótesis que se han barajado durante estas últimas siete décadas, en las que un gran número de investigadores han intentado dar con su paradero y seguir el rastro de ‘Gestapo Müller’.

Se especuló que había huido al continente americano. Se le situó en Argentina e incluso en Panamá (en este último país, en 1967, la CIA arrestó a un tal Francis Keith, que nada tenía que tener con Müller, siendo liberado poco después al comprobar que la huellas dactilares no coincidían).

Hubo quien aseguró que Heinrich Müller había fallecido durante los primeros días de mayo (de 1945) a manos de los soviéticos y a consecuencia de dos tiros que le habían dado por la espalda.

Otras informaciones afirmaban que se había ofrecido a trabajar para la inteligencia norteamericana e incluso hubo quien dijo que Müller había sido reclutado por el Kremlin para trabajar para la NKVD soviética, dada la gran experiencia que había acumulado al frente de la Gestapo.

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Pero en estos últimos años ha habido quien se ha preocupado de seguir minuciosamente todos los pasos que dio Heinrich Müller desde su última aparición en el búnker de la Cancillería de Berlín hasta el día en que se perdió su rastro.

Johannes Tuchel (politólogo alemán y director del Memorial de la Resistencia Alemana de Berlín) ha conseguido dar con su paradero, afirmando que el famoso jefe de la Gestapo murió en 1945 y fue enterrado, sorprendentemente, en una fosa común del cementerio judío de Berlín-Mitte, un lugar en el que a nadie se le hubiera ocurrido buscar los restos de Müller, quien, según algún documento, sus restos debían encontrarse en el cementerio de Berlín-NeuKölln.

Numerosos son los colectivos, fundaciones y asociaciones judías que han expresado su malestar, ya que encuentran que es un insulto a la memoria de los fallecidos a consecuencia del brutal genocidio nazi que los restos de uno de los principales causantes de tantísimos asesinatos se encuentren junto al de sus víctimas.

Fuentes: bild / spiegel / archives.gov
Crédito imagen del Memorial a las víctimas del cementerio judío de Berlín-Mitte: angelikapublishers