Demóstenes, uno de los primeros políticos corruptos de la Historia

Busto de Demóstenes, uno de los primeros políticos corruptos de la Historia (Wikimedia commons)
Busto de Demóstenes, uno de los primeros políticos corruptos de la Historia (Wikimedia commons)

Raro es el día en el que la sección de noticias no traiga algún artículo relacionado con políticos y la corrupción, el tráfico de influencias, el blanqueo de dinero o cualquier otro delito fiscal, pareciendo que todo ello es algo que se ha puesto muy de moda en los últimos tiempos y se trata de un problema surgido en la actualidad.

Pero en realidad todo este tipo de corruptelas dentro de la política ha existido desde la antigüedad, no sabiéndose a ciencia cierta cuándo se produjo el primer acto de corrupción política de la Historia y quién fue el que la protagonizó.

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Sí que se conocen algunos casos bien documentados que están datados  en hace más de dos mil años, como el relato que os traigo hoy al blog Cuaderno de Historias en el que os hablaré del asunto protagonizado por Demóstenes, uno de los más grandes políticos atenienses del siglo IV a.C, consejero y brillante orador a quien acudían con regularidad a pedir consejo y autorización en la Antigua Grecia.

En la obra ‘Noches Áticas’ del escritor romano Aulo Gelio podemos encontrar el relato atribuido al filosofo griego Cristolao el cual titula ‘Historia de los embajadores de Mileto y del orador Demóstenes’ y donde se explica cómo acudieron hasta el político ateniense unos diplomáticos provenientes de la ciudad de Mileto con el fin de pedir ayuda y exponer un asunto de Estado.

Tras la intervención de los abogados que habían sido contratados para hablar a favor de los milesios, Demóstenes fue duro en su respuesta, dando a entender que los habitantes de Mileto no eran dignos de recibir ayuda alguna. Visto el rumbo que estaba tomando dicho encuentro  se decidió retomar las conversaciones en la siguiente jornada.

Fue precisamente esa misma noche cuando Demóstenes recibió en su casa a los representantes, quienes le rogaron que al día siguiente no hablase de forma negativa de los milesios, para ello el político puso un precio por su silencio el cual fue satisfecho por los abogados, quienes se llevaron el firme compromiso de que no diría ni una sola palabra en contra de ellos.

Ilustración que muestra a Demóstenes cubierto por un manto (Wikimedia commons)
Ilustración que muestra a Demóstenes cubierto por un manto (Wikimedia commons)

Y así lo cumplió Demóstenes, pero de un modo la mar de original: apareció en la reunión con una larga bufanda que le daba varias vueltas al cuello y tapaba su boca indicando que no podía pronunciar palabra alguna por culpa de unas anginas (algunas fuentes e ilustraciones apuntan que no era una bufanda sino un manto con el que ocultaba su rostro).

Pero hubo quien entre los presentes no se creyó la falsa excusa del político y le recriminó que lo que realmente no le dejaba hablar no era unas anginas sino la estrechez de la garganta que le había producido la plata que había recibido para estar callado.

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Con este indecoroso acto protagonizado por el que había sido uno de los más inmaculados y rectos políticos se produjo uno de los primeros y más famosos casos de corrupción de la Historia.

Pero aquí no acaba el relato de Cristolao, ya que éste continua explicando la anécdota de cómo durante un encuentro entre Demóstenes y el actor trágico Aristodemo de Atenas le preguntó cuánto le habían pagado por cierta actuación, contestando el actor que ‘un talento’ (moneda de la época), a lo que el político dijo con total orgullo ‘Pues yo recibí mucho más por estar callado’.

Cabe destacar que el propio Aulo Gelio, señala en sus ‘Noches Áticas’ que una historia similar (sino la misma) es relatada por Cayo Sempronio Graco, pero poniendo como protagonista al también político ateniense Démades, coetáneo de Demóstenes, aunque no gozó de la misma relevancia y respeto y fue recordado más bien por ser un político traidor y sin escrúpulos.

Fuentes de consulta:   ‘Noches Áticas’ de Aulo Gelio (Google Books) / antiquitatem

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