El curioso engaño del mono pintor

Peter, el chimpancé que pintó los cuadros de Pierre Brassau (Wikimedia commons)
Peter, el chimpancé que pintó los cuadros de Pierre Brassau (Wikimedia commons)

Recién iniciada la década de 1960 varios eran los profesionales que denunciaban la desmesurada proliferación de exposiciones de arte en las que nuevos artistas presentaban sus obras y recibían, muchos de ellos, unas desproporcionas alabanzas y opiniones favorables por parte de los críticos especialistas, algo que provocó que el mercado del arte inflase la valoración económica de una gran cantidad de cuadros que alcanzaban precios desorbitantes.

¿Hasta qué punto esas obras realmente tenían el valor que se les adjudicaba y no se escondía detrás un mercadeo que beneficiaba a galeristas, artistas y críticos de arte?

En 1964, el periodista sueco Åke Axelsson quiso demostrar la sobrevaloración que se le estaba dando al arte y se le ocurrió una idea con la que dejar en evidencia a muchos de los que se hacían pasar por grandes especialistas.

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Este cuadro del chimpancé Peter fue considerado como el mejor de la exposición (Museum of Hoaxes)
Este cuadro del chimpancé Peter fue considerado como el mejor de la exposición (Museum of Hoaxes)

Con motivo de una exposición que iba a celebrarse en la prestigiosa Christina Gallery de Gotemburgo, en la que se presentarían las obras de nuevos y desconocidos artistas emergentes, Axelsson (que solía firmar sus columnas en el periódico Göteborgs-Tidningen con el apodo de ‘Dacke’) tuvo la brillante idea de presentar una serie de cuadros de un supuesto nuevo artista de origen francés. Para ello contó con la ayuda de Yngve Funkegård, artista sueco que llevaba un tiempo denunciando el asunto.

En realidad lo que Dacke y Funkegård hicieron fue ir al zoológico local, coger a Peter, uno de los chimpancés que allí había, darle unos pinceles, pinturas y lienzos y dejar que el primate creara los cuadros que presentaría bajo el nombre inventado de ‘Pierre Brassau’.

Tal y como esperaban, las alabanzas y críticas sobrevaloradas a las obras y el artista no se dejaron esperar.

Rolf Anderberg, prestigioso crítico de arte del ‘Göteborgs-Posten’, llegó a escribir sobre Pierre Brassau que sus pinceladas podían compararse con la delicadeza que tenía una bailarina de ballet y destacó su obra como la mejor de toda la exposición.

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Bertil Eklöt, el hombre que compró el cuadro de Pierre Brassau (Museum of Hoaxes)
Bertil Eklöt, el hombre que compró el cuadro de Pierre Brassau (Museum of Hoaxes)

Pero ahí no quedo la cosa, ya que un comprador particular, llamado Bertil Eklöt, llegó a adquirir uno de los cuadros pagando por él 90 dólares (teniendo en cuenta que ha pasado medio siglo desde entonces, a día de hoy esa cantidad podría multiplicarse por diez).

Una vez destapado el engaño perpetrado por Åke ‘Dacke’ Axelsson un buen número de expertos llegaron a enfadarse por tal soberana tomadura de pelo, pero lo sorprendente fue que el crítico Rolf Anderberg siguió manteniendo que, a pesar de tratarse de un chimpancé, estaba convencido que sus cuadros fueron los mejores de la exposición.

Cabe destacar que a pesar de que la mayoría de críticos cayeron en la trampa y elogiaron el trabajo, también hubo quien  comentó al respecto que 'sólo un mono puede haber hecho esto'.

Fuentes de consulta: Museum of Hoaxes / ecclesiastes911

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