Cuando un tribunal de Connecticut falló una sentencia a favor de Hitler

Cuaderno de Historias
Ejemplar anti-nazi realizado por Alan Cranston del libro Mein Kampf de Adolf Hitler (tushnet.blogspot.com)

Tiempo atrás os explicaba en el post sobre ‘la fortuna secreta de Hitler’ cómo el líder nazi obtuvo unos cuantiosos y millonarios ingresos gracias a la regalía que le generaban los derechos de autor del libro ‘Mein Kampf’ (Mi lucha).

Una única edición del libro fue publicada en 1925 para ser distribuida y vendida en gran parte del planeta, siendo múltiples las tiradas que se iban realizando, pero siempre sobre la edición original en alemán.

Una década después el mensaje fascista de Adolf Hitler estaba al alcance de millones de personas que se sentían atraídas por su carisma y Estados Unidos era uno de esos lugares en el que los seguidores del nazismo obtuvo un aumento vertiginoso. Recordemos la secreta fascinación que sintió John F. Kennedy en sus años de juventud, la admiración mutua que se tenían Hitler y el empresario Henry Ford e incluso cómo fue propuesto para ganar el Premio Nobel de la Paz o la prestigiosa revista Time declaró a Hitler como ‘el hombre del año de 1938’.

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Ante tal panorama, muchos fueron los que intentaron hacer algún tipo de campaña para desprestigiar la imagen que se tenía del Führer y dar a conocer a la población qué era lo que se escondía detrás de ese personaje y su mensaje político.

El periodista Alan Cranston, tras haber pasado un par de años en Alemania como corresponsal de la agencia de noticias International News Service, a su regreso a los EEUU, en 1939, se dio cuenta de lo desinformada que estaba la población norteamericana respecto a Hitler y cómo el libro Mein Kampf obtenía unas cuantiosas ventas en las librerías, las cuales proporcionaban unos pingües beneficios al dictador alemán.

Fue esto lo que motivó que convenciese a su editor para publicar una versión anti-nazi de Mein Kampf en inglés y a la que se añadirían unos convenientes comentarios con el fin de abrir los ojos a los norteamericanos sobre los peligros que acechaban al mundo con el vertiginoso ascenso de Hitler y la posible expansión del Tercer Reich, esto tuvo lugar unos meses antes al inicio de la Segunda Guerra mundial.

En cuestión de una semana Cranston tenía escrita su particular versión lista para editar y distribuir por todos los quioscos de prensa del país. Se escogió hacerlo en el formato de revista de 32 páginas, lo cual abarató los costes de impresión y se puso a la venta por el irrisorio precio de 10 centavos, con el fin de poder llegar al máximo posible de ciudadanos estadounidenses.

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En la cubierta se colocó una ilustración del Führer en la que se le veía componiendo un puzle cuyas piezas eran los diferentes países de Europa y también se puso una advertencia que indicaba que ni un solo centavo iría a parar como royalties a Hitler, quien por otra parte recibía tres dólares de cada ejemplar vendido de su libro.

Varios fueron los quioscos de prensa que sufrieron importantes desperfectos por parte de simpatizantes nazis que vivían en los EEUU y en tan solo diez días se vendieron medio millón de ejemplares de la versión publicada por Alan Cranston.

Pero no tardó en aparecer una reclamación judicial por la que los agentes editoriales de Hitler demandaron a Cranston por violación de los derechos de autor.

Tras realizarse el juicio y aportarse las debidas pruebas, un juez de un tribunal de Connecticut falló en la sentencia a favor de Hitler, por lo que se tuvo que retirar definitivamente de la venta la versión anti-nazi de Mein Kampf, aunque como medida cautelar ya no estaba disponible desde el momento en que fue interpuesta la demanda. Se desconoce sí se tuvo que compensar económicamente a Hitler o al menos nada indican al respecto las diferentes fuentes consultadas.  

Alan Cranston dejó el periodismo tras la Segunda Guerra Mundial para dedicarse activamente a la política, llegando a ejercer como senador por el Partido Demócrata entre 1968 y 1994 en el que se jubiló a los 80 años de edad.

Fuentes de consulta: Berkeley / latimes / Copyright's Paradox (Google books)

Fuente de la imagen: tushnet.blogspot.com

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