Cuando el papa mandó excomulgar a perpetuidad a quien participase en corridas de toros

Alfred López
El papa Pio V mandó excomulgar a perpetuidad a quien participase en corridas de toros (Vicente Arnás)
El papa Pio V mandó excomulgar a perpetuidad a quien participase en corridas de toros (Vicente Arnás)

Muchos son los que están convencidos de que es algo que ha surgido en los últimos años y señalan que todo lo relacionado con los desencuentros y polémica que hay alrededor de la tauromaquia, la conveniencia o inconveniencia de que se celebren corridas de toros o si éstas deberían finalizar con la muerte de animal es debido a una 'moda moderna y pasajera'.

Pero realmente la oposición a que se lleve a cabo las corridas de toros o cualquier otro tipo de celebración en el que un animal pueda sufrir algún maltrato viene de lejos y muchas han sido las ocasiones en las que se ha prohibido o intentado legislar al respecto.

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Entre todos los intentos de prohibición, regulación o castigo a la práctica de la tauromaquia, llama la atención una antiquísima bula papal del siglo XVI que promulgó, el 1 de noviembre de 1567, durante su segundo año de pontificado el papa Pio V, conocida como ‘De salutis gregis dominici’.

En dicha bula el papa ratificaba y ponía en práctica lo aprobado unos años antes en el Concilio de Trento que consistía en excomulgar a perpetuidad a quien participase o estuviera involucrado en cualquier espectáculo en el que algún animal sufriese algún tipo de daño (incluida la muerte).

En su punto 1 la bula expone: ‘En verdad, si bien se prohibió, por decreto del concilio de Trento, el detestable uso del duelo --introducido por el diablo para conseguir, con la muerte cruenta del cuerpo, la ruina también del alma--, así y todo no han cesado aún, en muchas ciudades y en muchísimos lugares, las luchas con toros y otras fieras en espectáculos públicos y privados, para hacer exhibición de fuerza y audacia; lo cual acarrea a menudo incluso muertes humanas, mutilación de miembros y peligro para el alma.’

Otro párrafo a destacar es: […]esos espectáculos en que se corren toros y fieras en el circo o en la plaza pública no tienen nada que ver con la piedad y caridad cristiana, y queriendo abolir tales espectáculos cruentos y vergonzosos, propios no de hombres sino del demonio, y proveer a la salvación de las almas, en la medida de nuestras posibilidades con la ayuda de Dios, prohibimos terminantemente por esta nuestra Constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo[…]

A pesar de que la mencionada bula solicitaba que la prohibición se pusiera en vigor inmediatamente, algunos fueron los países que la desoyeron como España o Francia, otros la acataron (Italia) y alguno adaptó (por ejemplo Portugal en el que se continuó celebrando corridas pero se dejó de matar al toro).

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El rey español Felipe II hizo todo lo posible para que la prohibición fuese derogada, pero Pio V se opuso a cambiar ni una sola coma de su bula. Tras el fallecimiento del papa, su sucesor, Gregorio XIII cedió a la presión del monarca y sus enviados diplomáticos y el 25 de agosto de 1585 promulgó una encíclica conocida como ‘Exponi nobis’ y por la que permitía a los laicos poder participar en festejos taurinos sin recibir castigo divino ni ser excomulgados. Eso sí, se mantenía la prohibición de realizar dichos festejos en días festivos además de no permitir participar o asistir a una corrida de toros a ningún religioso.

En los siguientes años fueron continuos los cambios y modificaciones al respecto y según iba muriendo un papa su sucesor prohibía o autorizaba el festejo taurino, todo dependiendo de los intereses que tenía el pontífice de turno.   

En el siguiente enlace puedes leer, traducida al castellano, toda la bula de Pio V 'De salutis gregis dominici': http://www.eroj.org/paginas/piov.htm

Fuentes de consulta: eroj / elcaudelllop / asanda (pdf)

Fuente de la imagen: Vicente Arnás