Cuando los Aliados necesitaron lanzar una campaña de desprestigio contra Hitler

Desde que en 1925 Adolf Hitler asumiese el control absoluto del NSDAP (partido nazi) su carisma, liderazgo y prestigio tomarían una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en uno de los personajes más famosos y admirados no solo de Alemania sino del planeta.

Una década después estaba gobernando el país, había montado uno de los Juegos Olímpicos de más éxito, era nombrado hombre del año en 1938 por la Revista Time e incluso fue candidato a ganar el Premio Nobel de la Paz.

Incomprensiblemente, este hombre que tenía un mensaje político extremista y aterrador, era seguido por millones de personas que creían ciegamente en su atroz discurso, a pesar de haber sido capaz de llevar a su propia nación al inicio de una nueva guerra mundial.

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A pesar del genocidio y limpieza étnica, religiosa o por condición sexual a la que fue sometida tantísimas personas, otros muchos seguían creyendo en él fielmente.

Evidentemente, la inmensa mayoría de esos seguidores lo eran a través del miedo que sentían y, sobre todo, por la persecución a la que era sometido desde la peligrosísima Gestapo todo aquel que no compartiese el ideario nacionalsocialista. Pero, incomprensiblemente, lo que no se entendía era cómo tantísimas personas que se encontraban a miles de kilómetros de Alemania, y eran testigos desde la lejanía de la barbarie que ordenaba realizar Hitler, podían profesar admiración por la ideología nazi y su líder.

Esto llevó a varias iniciativas desde algunos de los países del bloque de los Aliados a idear todo tipo de campañas para lograr desprestigiar y dañar la imagen del Führer.

El 4 de septiembre de 1939, un día después de declarar la guerra a Alemania, el periódico británico The Daily Mirror reservaba una de sus páginas para publicar un anuncio del tipo ‘Se busca’, tal y como realizaba la policía para dar caza a los delincuentes o terroristas más peligrosos.

En ella, el prestigioso periodista William Connor, que firmaba bajo el seudónimo de ‘Cassandra’, creó el típico cartel que recuerda a los del Viejo Oeste, en el que parecía un par de fotografías de Hitler, de frente y perfil, una descripción física y psíquica y los motivos por los que se buscaba ‘vivo o muerto’: asesinato, secuestro, robo e incendiario.

Pero esta no fue la única iniciativa que se realizó con la intención de convencer a la población de que el líder alemán era el autentico demonio. Durante todos los años que duró la Segunda Guerra Mundial en todos los cines se proyectaban, antes de cada película, documentales y noticieros en los que se informaba del cruel genocidio que estaban llevando a cabo los nazis bajo las órdenes de Hitler.

Desde Estados Unidos también se trató de frenar el auge que tuvo el nazismo, representado a través de la German American Bund (Confederación Germano Americana) y que comenzó siendo una asociación de emigrantes alemanes y acabó concentrando a varias decenas de miles de norteamericanos que apoyaban al partido nazi.

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Muchos eran los que deseaban que EEUU tomase partido en la IIGM y pusiese freno a Hitler. Para ello, desde la Fight For Freedom inc. (FFF) se instó al gobierno a intervenir en la guerra y así evitar cualquier amenaza para la libertad de los norteamericanos.

Como en el caso británico, también editaron y repartieron numerosos carteles en el que se le daba un buen repaso a la imagen del dictador alemán, además de crear en 1941 un cartel en el que se buscaba a Hitler por asesino.

En el apartado de recompensa, esta no era de dinero en metálico sino que rezaba así en el cartel: Si es capturado, vivo o muerto, la recompensa será la libertad para todo el planeta y la paz para todas las naciones (If captured, dead or alive, the reward will be freedom for the entire world and peace for all nations).

Aunque todas estas campañas de desprestigio fueron de gran utilidad, lamentablemente, muchos fueron (y continúan siendo) aquellos que apoyaron y admiraron a uno de los más crueles asesinos de la historia, llegando a haber personas que incluso cuestionan la existencia del holocausto que acabó con la vida de más de 6 millones de seres humanos inocentes.

Fuentes e imágenes: British Library / New York Historical Society

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