Cuando en Inglaterra se prohibió la Navidad

Cuaderno de Historias
Oliver Cromwell prohibió la Navidad en Inglaterra (tamworthherald.co.uk)

Días atrás os hablaba en el blog Cuaderno de Historias del caso de Bronislav Kaminski, un filonazi de origen ruso que se tomó tan a pecho su papel dentro del nacionalsocialismo que su exceso de celo hizo que se delimitase de sus funciones, convirtiéndose en un auténtico estorbo para los propios jerarcas del Tercer Reich, quienes decidieron quitárselo de encima.

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Esta pequeña intro la he querido utilizar como símil a otro de los muchísimos personajes que a lo largo de la Historia se han autoerigido como salvadores de su respectivas patrias. Es el caso de Oliver Cromwell, el hombre que lideró a mediados del siglo XVII la caída del rey absolutista Carlos I de Inglaterra con la intención de devolver las libertades que el monarca había quitado a la población civil, pero que acabó convirtiéndose en un desquiciado dictador prohibiendo cosas tan mundanas como el poder tomarse una cerveza en domingo, en cantar en acto públicos o celebrar la Nochebuena y Navidad, convirtiendo esas jornadas en días laborables, obligando a abrir los negocios.

Cromwell era un puritano convencido, el ala más radical del protestantismo instaurado en Inglaterra un siglo antes, y quiso encabezar una cruzada contra todo aquello que creía que sobrepasaba los límites de la correcta conducta de aquellos que eran fervientes creyentes de Dios.   

Tras derrotar a Carlos I Estuardo y autonombrarse Lord Protector de la Mancomunidad de Inglaterra comenzó a dictar leyes contradictorias, ya que por un lado facultaba al pueblo de una serie de libertades que les había sido arrebatada por el rey déspota y absolutista, pero por otro se perseguía, torturaba y ejecutaba a todos aquellos que se acogían a las mismas (entre ellas la libertad de culto y conciencia, pero al mismo tiempo la persecución que se hizo a los señalados como blasfemos).

Oliver Cromwell se erigió como Lord Protector de Inglaterra (Wikimedia commons)

El Lord Protector llegó a creerse en el papel de ser ‘el elegido de Dios’ tan mencionado por Juan Calvino, padre de la Reforma Protestante, llevándolo a actuar como un caudillo que dictaba y legislaba en nombre del ‘Creador’.

Estaba convencido de que la Navidad, y como tal su celebración, no era más que una prolongación de fiesta la pagana del ‘Sol Invictus’, que en el siglo IV el emperador Constantino el Grande y el papa Julio I quisieron cristianizar, pero que nada tenía que ver con el natalicio de Jesucristo.

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Pero la intención de prohibir la celebración de la Navidad no fue algo que se le ocurrió tras alzarse con el poder de la nación el 16 de diciembre de 1653, sino que ya llevaba gestándolo y proponiéndolo desde una década antes, cuando fue reelegido miembro del restituido Parlamento de Inglaterra, el cual había estado disuelto por el rey durante once años.

Su puritanismo lo llevó a estar convencido de que todo aquello que era divertido o digno de celebración era sinónimo de pecado y ejerció una obsesiva influencia hacia los ciudadanos para que éstos fuesen temerosos de la ira de Dios.

Ilustración de la ejecución póstuma del cadáver de Oliver Cromwell (Wikimedia commons)

Así pues, hasta 1660 en el que se restituyó la monarquía a través de Carlos II, la Navidad, las comidas, cenas y reuniones familiares por tal motivo, la celebración de oficios religiosos esa fecha y el cantar villancicos estuvo prohibido y perseguido en toda Inglaterra durante los cinco años en que Oliver Cromwell se mantuvo al frente de la mancomunidad como Lord Protector (falleció en 1658) y el poco más de un año en el que su hijo Richard lo sustituyó.

Cabe destacar que tres años después de la muerte de Cromwell su cadáver fue exhumado el 30 de enero de 1661, siendo decapitado y expuesta públicamente la cabeza (clavada en un poste) a lo largo de 24 años.

Fuentes de consulta: curiosidadesdelahistoriablog / historyextra / english-heritage

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