Cuando Charles Chaplin fue acusado de antiamericano y se le expulsó de EEUU

Cuaderno de Historias
Charles Chaplin fue expulsado de EEUU en 1952 acusado de antiamericano (Wikimedia commons)

El 10 de abril de 1972, dos décadas después de haber sido expulsado de los Estados Unidos acusado de traidor y comunista, Charles Chaplin volvía a Hollywood para recoger un Oscar honorifico a toda su trayectoria. Fue recibido en el auditorio con una ovación que duró doce minutos y tuvo a todos los presentes en pie mostrando respeto y admiración por el que había sido uno de los más grandes actores y directores que había dado el séptimo arte.

Con ese premio honorífico se pretendía recompensar el injusto trato al que fue sometido Chaplin por culpa de una absurda y nada saludable obsesión por parte de aquellos que se abanderaron como salvadores de la patria y perjudicaron a tantísimos ciudadanos que estaban libres de cualquier culpa en plena fiebre del conocido como ‘Macarthismo’.

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Nació en Londres y con apenas 20 años de edad se trasladó hasta los EEUU para hacer una gira teatral con la que triunfó y le sirvió de trampolín hacia su incursión en el mundo del cine. Durante varias décadas Chaplin fue uno de los personajes más influyentes, mejor pagados y más valorados de Hollywood.

El vagabundo Charlot fue el personaje que dio más fama a Charles Chaplin (Wikimedia commons)

Su éxito en la gran pantalla fue fulgurante y durante los primeros años rodaba películas como si de hacer churros se tratase. En una misma semana podía estar participando en tres rodajes a la vez. Su gran momento llegó en 1914 tras crear el personaje del vagabundo, popularmente conocido como ‘Charlot’, que le lanzó al estrellato y le permitió codearse con las más grandes estrellas del celuloide.

Pero al mismo tiempo que triunfaba en los EEUU en Europa se llevaba a cabo la Primera Guerra Mundial. A pesar de que tan solo llevaba un par de años dedicándose al mundo del cine, su gran popularidad y sobre todo influencia le proporcionó no tener que ser alistado por el ejército de su país y librarse de ir al frente. Mientras tanto seguía rodando películas a doquier.

Tras la entrada de los Estados Unidos en la Gran Guerra decidió dar su apoyo a su nuevo país de acogida y prestó su imagen para promocionar ‘bonos de guerra’ a favor de los norteamericanos, algo que le costó que sus compatriotas británicos se enfadasen e intentasen vetar sus películas en el Reino Unido, que casualmente eran las que más triunfaban en aquel momento.

A pesar de esto, Charles Chaplin se convirtió en uno de los actores mejor pagados y con mayor influencia en Hollywood durante los siguientes años.

En 1924 se vio salpicado en una extraña historia en la que el magnate de la prensa amarilla, William Randolph Hearst, intentó asesinarlo durante una fiesta al enterarse que Chaplin se veía a escondidas con la amante del empresario, tal y como os explicaba tiempo atrás en otro post.

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Curiosa foto de Chaplin promocionando los bonos de guerra en Nueva York en 1918 (Metropolitan Museum of Art)

Pero, cuando realmente comenzó a tener serios problemas fue a raíz de su negativa a colaborar en actos de apoyo a la Segunda Guerra Mundial. Tras declararse pacifista muchos vieron en ese un acto de apoyo al comunismo, sobre todo tras unas declaraciones en las que pedía que, de entrar en la guerra, EEUU debía apoyar a la Unión soviética en su lucha contra el Tercer Reich.

Chaplin, que se declaró pacifista, posa junto a Gandhi (Wikimedia commons)

De poco le sirvió dirigir y protagonizar la película ‘El gran dictador’ en la que realizaba una sátira del nazismo y Adolf Hitler, el gran enemigo de los EEUU. Estaba en el punto de mira del Comité de Actividades Antiamericanas y lo investigaron a fondo.

Fue citado por primera vez en 1947, pero finalmente pudo librarse de pasar por el desagradable trance de comparecer frente a los miembros de la comisión. Por aquel entonces Chaplin todavía contaba con algún que otro apoyo dentro del organigrama de personas cercanas al poder.

Todo cambió a peor para Chaplin cuando el senador Joseph McCarthy comenzó su particular ‘caza de brujas’ en busca de elementos subversivos y enemigos de la nación, viendo comunistas donde no los había y acusando obsesivamente a diestro y siniestro de apoyar a los soviéticos a un gran número de funcionarios, empresarios y, sobre todo, artistas de Hollywood.

Fue sometido a todo tipo de interrogatorio, investigación y acoso, acusado de ser un espía a favor de la causa comunista. Como pruebas incriminatorias tan solo había la negativa del actor a apoyar la IIGM y una conferencia que había dado en una ocasión en la que se le había ocurrido pronunciar el término ‘camaradas’.

Desde EEUU se pidió al Mi5 que investigase todo el pasado de Charles Chaplin e intentaran encontrar cualquier evidencia, por pequeña que esta fuera, de que trabajaba o estaba en contacto con la KGB o alguna persona de origen soviético. Pero el servicio de inteligencia británico no pudo hallar ni una sola prueba incriminatoria.

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Durante cinco años (entre 1947 y 1952) la vida de Chaplin se convirtió en un suplicio. Rara era la semana en la que no recibía alguna citación para comparecer frente a una comisión que intentaba acusarle de cualquier cosa: comunista, proxeneta, posesión de drogas, fraude fiscal. Una tras otra el actor podía demostrar que estaba limpio, pero aún y así seguía siendo acosado y perseguido por ser considerado un ‘antiamericano’.

La comisión McCatrthy aprovechó el viaje que realizó Chaplin a Europa, en septiembre de 1952 con motivo del estreno de la película ‘Candilejas’, para convencer al Fiscal del Estado de la conveniencia de no dejar volver al actor a los EEUU, bajo la acusación de traidor y pertenecer al Partido Comunista, a pesar de no tener ni una sola prueba de ello.

Durante dos décadas Charles Chaplin tuvo prohibido pisar suelo estadounidense, instalando su residencia en Suiza donde vivió hasta su fallecimiento en 1977. En todo ese tiempo, la única vez que volvió a pisar los EEUU fue para recoger el premio Oscar mencionado al inicio de este post.

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