Cuando el caos se apoderaba de la ciudad de Nueva York cada 1 de mayo

Cuaderno de Historias
Cada 1 de mayo era el día de las mudanzas (moving day) en Nueva York (Wikimedia commons)

Posiblemente muchos serán los lectores que al leer el titular de este post pensaran que está dedicado a los actos de se celebran cada Primero de Mayo en conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, a raíz de unos acontecimientos que tuvieron lugar en tal fecha de 1886. Pero en realidad nuestro relato de hoy en el Cuaderno de Historias nos traslada más atrás, cuando hacia finales del siglo XVII comenzó a levantarse la ciudad de Nueva York (originalmente llamada Nueva Ámsterdam).

La rápida prosperidad de la población provocó que cada vez fuera mayor la afluencia de nuevos habitantes que hasta allí llegaban en busca de un lugar donde asentarse y residir. Para dar cobijo a tanta gente se disparó la construcción de nuevas viviendas y se creó un floreciente mercado especulativo alrededor de los alquileres.

Con el fin de regularizarlo las autoridades neoyorquinas dispusieron, recién iniciado el siglo XVIII, que todos los contratos de alquiler finalizaban el día 1 de mayo, teniendo que ser avisados los inquilinos sobre si se les renovaba el acuerdo o subía la renta con tres meses de antelación (primero de febrero).

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Este es el motivo por el que el primero de mayo comenzó a ser conocido como el ‘moving day’ (día de la mudanza), debido a que eran muchos los arrendatarios que con intención de ganar más dinero subían los alquileres, lo que provocaba que en esa fecha (a partir de las 9 de la mañana) hubiese un trasiego de infinidad de carretas que iban de un lado a otro de la ciudad llevando los muebles y enseres de las familias que se tenían que cambiar de casa.

Ese día llegaban hasta la ciudad de Nueva York docenas de carreteros de todo el condado quienes sabían que iban a hacer un gran negocio realizando las mudanzas de aquellos que necesitaban cambiar de casa. Aprovechaban esa creciente demanda que había de carretas para inflar los precios y embolsarse un buen pellizco de dinero, pues en un sólo día de trabajo podían llegar a ganar el jornal de varias semanas.

El caos se apoderaba de la ciudad de Nueva York cada 1 de mayo (Wikimedia commons)

Con el fin de realizar cuantas más mudanzas posibles en ese día las hacían a toda prisa, lo cual provocaba que el caos se apoderada de las calles, viviéndose momentos de auténtica locura: carros que chocaban entre sí, enseres o muebles que se caían en marcha y herían a personas que por allí pasaban y caballos o mulas que caían exhaustos del agotamiento provocando numerosos accidentes…

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Según como iban pasando los años cada vez era mayor el número de arrendatarios que no renovaban el contrato con el fin de que los nuevos inquilinos pagasen más por el alquiler y mayor era el número de mudanzas que se realizaban.

Aunque se trató de regular los precios de cada mudanza para acabar con la creciente especulación por arte de los carreteros y poner un tope máximo a la subida de los alquileres, de poco sirvió la medida y a lo largo de todo el 1800 y las dos primeras décadas de 1900 se siguió realizando de una manera anárquica y sin apenas control gubernamental.

Fue bien entrados los años 20 cuando se cambió la ley que estipulaba la duración de los contratos de alquiler, dejaba de ser obligatoria la renovación anual pudiéndose hacer por periodos más largos y, sobre todo, ya no debían realizarse en un día concreto (es este caso el 1 de mayo).

Mucho se ha especulado sobre el porqué se había elegido esa fecha exacta para el moving day y la mayoría de fuentes apuntan a que ese fue el día en el que los colonos holandeses llegaron hasta la isla de Manhattan y se asentaron en aquel lugar tras comprársela a los indígenas que allí habitaban.

Numerosos eran los accidentes entre carromatos que realizaban las mudanzas (Wikimedia commons)

Fuentes de consulta: La Aldea Irreductible / apartmenttherapy / Baruch College Library

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