Cuando Canadá probó una máquina para detectar homosexuales

Alfred Lopez
Cuaderno de Historias

La Historia de Canadá, durante el pasado siglo XX, está llena de espeluznantes y vergonzosos momentos en los que se llevaron a cabo una serie de actos que únicamente se pueden calificar como indignos y de los que ya os he hablado de algunos de ellos en anteriores entradas.

Entre los muchísimos atropellos cometidos por las instituciones públicas, gubernamentales o religiosas del país se encuentra el momento en el que las autoridades del Canadá decidieron someter a todos sus funcionarios públicos, incluyendo a los miembros del ejército y la Real Policía Montada del Canadá (RCMP) a un sorprendente examen por el cual querían localizar a supuestos homosexuales trabajando para el Estado.

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Dicha medida fue tomada tras descubrirse en plena Guerra Fría un par de casos en Estados Unidos y Gran Bretaña en el que se había desenmascarado a espías al servicio de la URSS y que casualmente trabajaban para sus respectivos gobiernos y eran homosexuales, por lo que se determino que todo aquel que tenía esta condición sexual era proclive a traicionar a su país con una mayor facilidad, debido a la vulnerabilidad que tenían para ser chantajeados, pues la mayoría eran respetados padres de familia.

Para llevar a cabo dicha detección se contó con la ayuda del profesor de psicología de la Universidad de Carleton, Frank Robert Wake, quien desarrolló una máquina que posteriormente fue bautizada con el nombre de ‘Fruit Machine’.

El funcionamiento de la misma era muy simple… se sentaba a la persona investigada en una butaca que recordaba el sillón de un dentista, se le ponía frente a los ojos una pantalla que iba pasando una tras otra diferentes imágenes de contenido sexual y en la que aparecían tanto hombres como mujeres desnudos o con actitudes claramente de sexo explicito.

A través de sensores se iba determinando el ritmo cardiaco, el sudor de las palmas de las manos y, sobre todo, el hecho de si las pupilas se dilataban en el momento que se visionaba una imagen homosexual.

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El profesor Wake estaba convencido de la eficacia de su método, el cual había desarrollado a través de un primer estudio que realizó en un centro comercial, donde investigó las tendencias y gustos de los compradores tras colocar estratégicamente algunos ‘productos trampa’.

A lo largo de las décadas de los años 50 y 60, varias decenas de miles de empleados públicos fueron sometidos a exhaustivas investigaciones por parte de miembros de la Policía Montada y, si encontraban alguna evidencia, por mínima que fuese, les hacían pasar el estrafalario test de la fruit machine para determinar si eran homosexuales. Los sospechosos fueron incluidos en una lista negra, llegando ésta a alcanzar la cifra de 9.000 nombres y la consiguiente pérdida de empleo.

Uno de los casos más sonados fue el que afectó en 1959 a John Wendell Holmes, uno de los más brillantes e importantes diplomáticos canadienses de su época, y que se vio involucrado en esa injusta y absurda caza de brujas, siendo retirado de su importante trabajo y teniendo que dedicarse a la docencia privada hasta que en 1967 pudo incorporarse como profesor de la Universidad de Toronto.

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Y fue precisamente en 1967 cuando el gobierno decidió dar carpetazo al asunto y dar por terminada la búsqueda de personal homosexual entre sus trabajadores. En la actualidad no queda ningún rastro de la máquina original que fue utilizada por el profesor Frank Robert Wake, pero en el Canadian War Museum de Ottawa se expone una réplica (imagen encabezando este post).

Fuentes de consulta: Carleton University / aldea-irreductible / cbc
Fuente de las imágenes: calgaryqueerhistory / StevenM_61 (Flickr)