Cuando Barbarroja robó las reliquias de los Reyes Magos y las llevó a Colonia

Cuaderno de Historias
Arqueta gótica con las reliquias de los Reyes Magos en la Catedral de Colonia (Wikimedia commons)

La majestuosa Catedral de Colonia es uno de los puntos de peregrinación, junto al Vaticano, Jerusalén y Santiago de Compostela, preferido por más creyentes que hasta allí viajan anualmente. ¿El motivo?: visitar las reliquias de los Reyes Magos que allí se encuentran depositadas.

Fue el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico I Barbarroja quien en el año 1164 quiso agradecer su apoyo al arzobispo de la ciudad de Colonia ofreciéndole como regalo el cofre que contenía los restos de los supuestos tres sabios que llevaron presentes al Mesías. Con ello confería a Colonia un estatus especial y la colocaría en un lugar especial del mapa.

Las reliquias habían sido robadas por Barbarroja en la campaña de conquista del norte de Italia, cuando el emperador atacó e invadió Milán, expoliando todos aquellos preciados tesoros que la ciudad albergaba, entre ellos las reliquias de los Reyes Magos que llevaban guardadas en la  Basílica de San Eustorgio desde el siglo IV.

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Federico I Barbarroja robó las reliquias de los Reyes Magos y las llevó a Colonia (Wikimedia commons)

Pero Colonia, a pesar de ser una importante población dentro del imperio, no disponía de un lugar adecuado donde alojar tan valioso presente y mucho menos desde que corrió la voz de que en la ciudad se encontraban un de las reliquias más importantes del cristianismo, convirtiéndose de la noche a la mañana en un lugar de peregrinaje que recibía centenares de personas, que con los años se fueron multiplicando por miles. La vieja catedral, levantada en el siglo IX había quedado pequeña y anticuada.

El arzobispo de la ciudad, Reinaldo de Dassel, a quien Barbarroja había nombrado también ‘Canciller jefe para Italia’, comenzó a barajar la posibilidad de hacer levantar una nueva gran catedral sobre la que ya había y que fuese el orgullo del Sacro Imperio, pero para que se colocase la primera piedra, el 15 de agosto 1248, todavía tendrían que pasar ocho décadas y varios sucesores que ocupasen su cargo.

Tras el fallecimiento de Dassel en 1168, fue su sustituto Felipe von Heinsberg quien ordenó al orfebre medieval, Nicolás de Verdún construir el gran y fastuoso relicario que albergaría los restos de los Reyes Magos y que tardaría en ser finalizado más de treinta años.

Desde entonces muchos han sido los papas, jefes de Estado y otras influyentes personalidades del cristianismo que han reclamado esos valiosos y venerados restos y han intentado cambiar de ubicación dichas reliquias.

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También se ha intentado el reparto de los restos allí albergados entre diferentes localizaciones, encontrándose continuamente con la negativa por parte del Arzobispado de Colonia de llevar a cabo tal demanda.

Los huesos y cráneos contenidos en los sarcófagos, forrados de terciopelo, que hay dentro del relicario están envueltos en seda blanca y la gran urna, de más de dos metros de longitud, está realizada con más de 350 kilos de oro, plata y piedras preciosas.

Tras seis siglos de construcción (durante tres de ellos estuvieron paradas las obras) en 1880 fue inaugurada la impresionante Catedral de Colonia, convirtiéndose en una de las más importantes y visitadas de todo el mundo.

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