Brushy Bill Roberts, el anciano que declaró ser ‘Billy el Niño’

Alfred López
Cuaderno de Historias

Uno de los forajidos más famosos y míticos del Viejo Oeste fue Billy el Niño, un fuera de la ley que sembró el terror en el Condado de Lincoln (Nuevo México) y que, a pesar de su corta edad, se convirtió en uno de los personajes más conocidos de la época, inspirando docenas de libros y películas.

Posiblemente, el llegar a convertirse en todo un mito podría estar estrechamente relacionado con su muerte en 1881 y a una edad tan prematura (21 años) a manos de uno de los sheriffs más conocidos e implacables que hubo por aquel tiempo: Pat Garret.

Las historias y leyendas alrededor del joven forajido se hicieron muy populares a lo largo de las siguientes décadas y el recuerdo del muchacho y su sangre fría a la hora de matar estaban muy presentes en el recuerdo colectivo de muchas personas mayores que habían vivido esa época y, siendo casi centenarias, todavía seguían explicándolas.

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Una serie de casualidades llevaron en 1948 a un joven asistente de un bufete de abogados a visitar a un anciano que reclamaba las tierras de su fallecido hermano y, tras conversar con éste, le confesó ser en realidad Jesse Evans, otro mítico forajido del que se había perdido la pista en 1882.

El anciano Evans le relató sus aventuras como pistolero junto a uno de los personajes más relevantes de aquellos tiempos: Billy el Niño y del que dijo que todavía seguía con vida e indicó al joven dónde podría encontrarlo.

William Morrison, que era como se llamaba el asistente, contactó con Brushy Bill Roberts, el hombre al que Evans le había señalado como Billy el Niño y tras conversar con él quedó prácticamente convencido de que realmente, ese anciano de 90 años de edad (aunque con aspecto de ser más joven), era el temido forajido que todos dieron por muerto 67 años atrás.

Respaldado por la dirección del ‘Museo Billy el Niño’ de Hico (Estado de Texas), población en la que nació el famoso fuera de la ley, comenzó una campaña para conseguir que se reconociera al viejo Brushy como el mítico forajido, a la vez que solicitó que el gobernador de Nuevo México declarase el perdón total para Billy el Niño, tal y como prometió siete décadas atrás su antecesor en el cargo. Algo que jamás se cumplió en todo ese tiempo.

Pero uno tras otro, los expertos e historiadores descartaban cualquier posibilidad de que Brushy Bill Roberts y Billy el Niño fuesen la misma persona. El anciano explicaba muchísimas cosas que podrían indicar positivamente que sí lo era, pero todo eso se podía saber a través de los innumerables libros que se habían publicado.

Tampoco cuadraba demasiado la edad. Brushy tenía el aspecto de un hombre de 70 años, mientras que Billy debería tener los 90. Pero sin embargo testimonios jurados de personas casi centenarias, que habían vivido la época en la que el joven Billy hizo de las suyas, aseguraban que ambos eran la misma persona.

Hicieron pasar varias pruebas y entrevista al anciano, no siendo ninguna concluyente, por la cantidad de lagunas que quedaban en los relatos que explicaba, aunque lo sorprendente es que, por otra parte, aportaba datos desconocidos que tras ser comprobados resultaban ser ciertos.

¿Realmente Brushy Bill Roberts, el anciano que declaró ser ‘Billy el Niño’, lo era? Nunca se supo, ya que en pleno proceso de investigación sufrió un infarto el 27 de diciembre de 1950 que acabó con su vida.

Varios han sido los documentales e incluso la película de 1990, Young Guns 2, estrenada en España como 'Intrépidos forajidos', que impulsaron la hipótesis de que se trataba de la misma persona.

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