La astróloga que condicionó las decisiones tomadas por Ronald Reagan

Cuaderno de Historias
La astróloga que condicionó las decisiones tomadas por Ronald Reagan (People)

Meses atrás os hablaba en el blog Cuaderno de Historias de la supuesta maldición que el indio nativo Tenskwatawa lanzó en 1836 contra los presidentes de los EEUU, en la que pronosticaba que morirían todos aquellos máximos dirigentes norteamericanos que ganasen las elecciones en un año acabado en cero. Y acogiéndose a este maleficio Nancy Reagan utilizó a varios astrólogos y videntes para deshacerlo, algo que según creen algunos fue lo que salvó la vida de Ronald Reagan en el atentando del que fue víctima el 30 de marzo de 1981.

Pero ese no fue el único momento en la vida del matrimonio Reagan en el que echaron mano de algún tipo de adivino que les predijese el futuro y les previniera de cualquier infortunio. Conocidas eran las continuas consultas que realizaron muchísimo antes de meterse incluso en política, siendo una de las parejas más supersticiosas que dio la meca del cine durante las décadas de los años 50 y 60.

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Era muy común en Nancy visitar con asiduidad a varios videntes que le vaticinaban cuáles eran los mejores días y decisiones a tomar por ya el entonces Gobernador de California. Información que transmitía a su esposo y éste obraba en consecuencia.

A mediados de los años 70, la señora Reagan fue invitada a un programa de televisión en el que conoció a la astróloga Joan Quigley, uniéndolas a partir de aquel momento una fuerte amistad.

Pero tras el triunfo de Ronald Reagan en las elecciones, sus asesores políticos advirtieron al presidente de la inconveniencia de vincular su imagen. y sobre todo la gestión presidencial, a una adivina, motivo por el que el máximo mandatario estadounidense se comprometió a que no tomaría decisiones fuera de su equipo de trabajo.

Y así comenzó su mandato tras tomar posesión del cargo el 20 de enero de 1981. Pero sesenta y nueve días después llegó la fatídica fecha, comentada al inicio de este post, en la que John Hinckley disparó contra Reagan, hiriéndolo en un pulmón.

La esposa del presidente estaba convencida de que su marido había salvado la vida gracias a los rituales que había mandado hacer a un grupo de de astrólogos y videntes que deshicieron el maleficio que acechaba a los presidentes de los EEUU desde hacía un siglo y medio.

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Su creencia en la parasicología era tan fuerte que era incapaz de comprender que lo que le había salvado realmente la vida a su esposo era la rápida y eficaz intervención médica.

Tras el atentado la enfermiza superstición de Nancy fue a más y en una conversación con su amiga Joan Quigley le preguntó a ésta si ella hubiese podio predecir y evitar dicho atentado. La astróloga, como es de suponer, respondió afirmativamente.

Joan Quigley, se convirtió en la astróloga de cabecera del matrimonio Reagan (AP Photo/Eric Risberg)

Así fue como de la noche a la mañana la señora Quigley se convirtió en la astróloga de cabecera de Ronald Reagan. Eso sí, por la nada despreciable cifra de tres mil dólares mensuales (de hace tres décadas).

Nancy se encargaba de consultar continuamente a la astróloga y comunicaba sus predicciones a su esposo. Éste, cada vez que tenía algún asunto importante o peliagudo por resolver le preguntaba a su esposa: ‘¿Qué dice Joan?’ ("What does Joan say?").

Las predicciones de la astrologa cambiaron agendas, reuniones, días en los que debía viajar el presidente y numerosísimos actos de Estado de vital importancia para la nación. Todo ello llevado con un escrupuloso secreto para que no llegase a oídos de la prensa y la opinión pública el hecho de que la astróloga Joan Quigley condicionaba las decisiones tomadas por Ronald Reagan.

Tras la destitución en febrero de 1987 de Donald Regan, mano derecha del presidente y jefe de Gabinete de la Casa Blanca durante gran parte de sus dos mandatos, éste decidió publicar un libro de memorias en los que revelaba cómo las decisiones más importantes del matrimonio Reagan estuvieron influenciadas por Quigley.

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Pero el tema no se convirtió en un escándalo ni creó ningún tipo de crisis en el gabinete presidencial por culpa de la indiscreción del que había sido hombre de confianza de Reagan, todo lo contrario. A la sociedad norteamericana le divirtió saber del tema y se frivolizó sobre ello.

Por su parte, Nancy negó igualmente tales afirmaciones, pero la aparición en 1990 de un libro escrito por Joan Quigley en el que confirmaba lo explicado por jefe de Gabinete, una vez que el matrimonio Reagan ya no ocupaba la Casa Blanca, volvió a poner en boca de la prensa el tema.

Curiosamente Quigley tituló su libro ‘¿Qué dice Joan? Mis siete años como astróloga de Nancy y Ronald Reagan en la Casa Blanca’ ('What Does Joan Say?: My Seven Years as White House Astrologer to Nancy and Ronald Reagan'). Esta falta de prudencia por parte de la astrologa le costó enemistarse con el matrimonio Reagan, quienes le habían pedido que guardase secreto sobre todo lo acontecido durante los años en los que colaboraron estrechamente en la Casa Blanca.

Asombrosamente, la importancia del asunto no levantó demasiadas ampollas ni se pidieron responsabilidades, quedando el tema en el olvido al poco tiempo.

Lamentablemente estamos en una sociedad en la que se ve con buenos ojos que hombres y mujeres de Estado e influyentes personalidades consulten y se dejen guiar por toda clase de videntes y parapsicólogos. Muchos de estos se escudan en que los grandes personajes de la Historia también tuvieron un astrólogo de cabecera.

Joan Quigley falleció el pasado 23 de octubre a los 87 años de edad en San Francisco, ciudad en la que residía y donde estuvo ejerciendo como astróloga de numerosísimas estrellas de cine que la visitaban con frecuencia.

Fuentes de consulta: sfgate / people / magonia