Una sanguijuela indestructible desconcierta a los biólogos

Cuaderno de Ciencias

Recuerdo que cuando era más joven fui al cine a ver la película Terminator II y se me quedó grabada la escena en la que los protagonistas, después de haber intentado por todos los medios acabar con el malvado robot que intentaba matarles, le lanzaban un camión de nitrógeno líquido y terminaban por hacer añicos a aquella máquina del futuro. Por aquel entonces pensé que, si era capaz de detener y cristalizar al Terminator, el nitrógeno líquido debía de ser lo más letal que existía en todo el mundo.

Y bueno… tampoco iba yo muy desencaminado porque lo cierto es que pocas criaturas pueden salir con vida de un baño en nitrógeno líquido a una temperatura de 196ºC bajo cero. El líquido interior de las células se congela y se expande, rompiendo así las paredes celulares y causando la muerte de casi cualquier ser vivo.

En la Naturaleza hay pocos afortunados que puedan salir airosos de este incómodo y gélido trance. Algunas especies de tardígrados o incluso las larvas de una especie de mosca Drosophila habían conseguido sobrevivir algunos minutos, pero casi nunca más de una hora.

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Por eso para los biólogos japoneses que han publicado esta semana un estudio en PLoS ONE ha sido una enorme sorpresa encontrarse con una especie que ha batido todos los records habidos y por haber.

Su nombre científico es Ozobranchus jantseanus, una pequeña sanguijuela que vive como parásito de algunas clases de tortugas y, ante la desconcertada mirada de los autores de la investigación, ha resultado ser la campeona mundial de resistencia al frío.

En el experimento de estos investigadores de la University of Marine Science and Technology de Tokyo estas duras sanguijuelas han soportado hasta 24 horas con vida sumergidas en nitrógeno líquido a -196ºC… Y aún más, porque han sido capaces de sobrevivir hasta 32 meses a temperaturas de -90ºC

Y todo esto sin preparación o aclimatación previa ya que han salido indemnes de casi cualquier prueba de frío a las que han sido sometidas, incluyendo repetidas inmersiones en nitrógeno líquido de hasta doce veces seguidas…

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Como digo en el título del post los biólogos no solo se encuentran desconcertados ante la altísima resistencia de la O. jantseanus sino que también están perplejos porque se trata de una sanguijuela que vive en aguas templadas y tropicales por lo que no se han enfrentado nunca a temperaturas tan bajas en su entorno natural.

Los investigadores deberán ahora estudiar para qué necesitan estas sanguijuelas de aguas cálidas una resistencia tan notable a las bajas temperaturas y, sobre todo, cómo lo consiguen y qué mecanismos celulares emplean para soportarlas.

Tras la publicación del estudio han surgido numerosas cuestiones que afectan a otras disciplinas y muchos otros científicos se han interesado por ellas para buscar respuestas y ayuda extra en campos tan apasionantes como el de la criogenia.

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Referencias científicas:

Suzuki D, Miyamoto T, Kikawada T, Watanabe M, Suzuki T (2014) A Leech Capable of Surviving Exposure to Extremely Low Temperatures. PLoS ONE 9(1): e86807. doi:10.1371/journal.pone.0086807