Una empresa francesa crea una máquina para beberse el aire

Cuaderno de Ciencias

Estamos acostumbrados a ver aerogeneradores en el horizonte, produciendo electricidad mientras giran sus enormes aspas, pero lo que la empresa francesa Eole Waters es "otra vuelta" de tuerca: dar de beber al sediento allá donde no hay agua.

Para lograrlo han modificado una turbina tradicional, creando una aplicación llamada WMS1000, que es capaz de extraer agua del aire húmedo. Planean sacarlo al mercado a finales de este mismo año y creen que es una gran idea en lugares secos pero de ambiente húmedo.

En el desierto de Abu Dhabi, por ejemplo, la compañía cuenta con un prototipo de 24 metros de alto, completamente operativo, capaz de producir 62 litros de agua a la hora, aunque obviamente estas cifras pueden variar en función al grado de humedad del aire y a la velocidad del viento.

No obstante, con 62 litros por hora una de estas torres podría proveer de agua potable a una pequeña población de entre 2.000 y 3.000 habitantes.

El aerogenerador emplea la electricidad que produce para dotar de energía a los dispositivos empleados para extraer el agua. Cuenta con un dispositivo que absorbe el aire húmedo y lo hace pasar a través de un compresor eléctrico de refrigerado que extrae la humedad del aire, la condensa y la atrapa en un tanque situado en la base de la turbina. Allí, tras caer por tuberías de acero inoxidable, se filtra y se purifica para que el agua sea apta para el consumo.

La idea podría ser especialmente útil en lugares como Indonesia, con cientos de pequeñas islas diseminadas por su geografía, donde resulta imposible canalizar el agua desde las tierras continentales. Lo mismo podría decirse en áreas remotas de África y Sudamérica.

El concepto es ciertamente genial pero el problema, siempre hay uno, es su coste prohibitivo. Según puedo leer el valor de instalar una de estas turbinas oscila entre los 500.000 y los 600.000 euros. Algo totalmente contraproducente dadas las posibilidades económicas de los habitantes de las áreas donde más se las necesitaría. Todo eso, sin entrar a considerar los costos de mantenimiento.

En fin, esperemos que una gran producción en serie pueda reducir drásticamente los costes, para que más y más gente pueda sino "vivir", al menos "beber" del aire.

Lo vi leyendo la web de la CNN.