Si la homeopatía es un placebo, ¿por qué tiene efectos en perros?

Cuaderno de Ciencias
¿Funciona el efecto placebo en nuestras mascotas?

Cuando he hablado con alguien que defiende o confía en la homeopatía, la pregunta que encabeza este artículo suele aparecer con bastante frecuencia. Tras intentar explicar que la homeopatía es una pseudociencia que no tiene validez ninguna y que sus efectos no superan los de otro placebo, lo siguiente que suele llegar es esto: Si la homeopatía es un placebo, ¿cómo explicas que funcione en bebés o en perros?

La respuesta es tan simple que en la mayoría de los casos pilla por sorpresa al interlocutor: Es evidente… porque el placebo también actúa en animales. ¿Por qué no iba a funcionar? Es más, la pregunta suele basarse en el desconocimiento (involuntario o premeditado) de las docenas de estudios y artículos científicos que sobre el tema se han publicado en las últimas décadas.

Nos gusta pensar que el ser humano es especial, una especie escogida y diferente al resto de criaturas que pueblan la Naturaleza, pero los fundamentos biológicos y fisiológicos que nos afectan también pueden actuar en el resto de especies. Así pues, y en el caso que nos ocupa hoy, la solución es bastante obvia: los perros también experimentan efectos cuando son tratados con un placebo.

Pero quizá estamos yendo demasiado rápido y deberíamos detenernos un poco en conocer qué es el efecto placebo y de ahí continuar hasta conocer cómo sus efectos se pueden dar también en muchas otras especies.

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Como definición rápida y sencilla diremos que el efecto placebo es el conjunto de efectos positivos en la salud que alguien experimenta cuando se le administra una sustancia, una pastilla, o cualquier otro tratamiento, a pesar de no tener ningún principio médico activo. Estos placebos son capaces de inducir ciertas mejorías en determinados pacientes enfermos a pesar de no contener nada (en la mayoría de los casos se utiliza agua con azúcar).

Los placebos son muy importantes en Medicina, sobre todo para saber cuándo un medicamento o tratamiento es realmente eficaz. Se suelen utilizar frecuentemente en grupos de control para comprobar que el fármaco que se está estudiando supera los efectos de mejoría que se darían simplemente utilizando otra sustancia inocua. Es decir, para que una medicina o terapia sea considerada efectiva sus efectos deben superar notablemente a los efectos de mejoría que se darían con un placebo.

Las diferentes clases de placebo y sus efectos se han estudiado hasta la saciedad durante años y años y aunque existen muchas lagunas sobre por qué funcionan, sí que sabemos muy bien cómo funcionan… Es más, incluso tenemos una clasificación de placebos en función de su efectividad. Hemos descubierto que hay placebos que funcionan mejor que otros y que sus efectos varían dependiendo de multitud de factores (desde el color de la pastilla, hasta el precio de la misma). Sabemos que una inyección (aunque no contenga nada) mejora al paciente más que una pastilla, o que un medicamento más caro actúa con más eficacia que uno más barato (aunque ese medicamento no sea más que un caramelo de agua con azúcar y no tenga ningún principio activo real).

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La base de que estos tratamientos inocuos tengan efectos positivos en la salud del paciente se ha estudiado ampliamente y, aunque aún no tenemos respuestas definitivas, todo indica que uno de los factores importantes en esa mejoría radica en las expectativas de mejora real inducidas en nuestro cerebro. Cuando nos ofrecen un placebo y pensamos que es un tratamiento médico real nuestro sistema nervioso reacciona en consecuencia y segrega sustancias que sí tienen efectos reales en nuestro organismo.

Es aquí donde llega el equívoco de todos aquellos defensores de la homeopatía que se preguntan por qué el placebo funciona en sus mascotas.

Hay muchas respuestas para esta pregunta: En la mayoría de las ocasiones, la mejoría en realidad está en el ojo del que mira, es decir, el dueño cree que su perro está mejor o se comporta mejor después de haberle administrado homeopatía. En otros supuestos, y ante dolencias leves, es el propio sistema inmunológico del animal quien soluciona el problema aunque el dueño atribuye la mejoría a la homeopatía.

Pero en otros casos los efectos del placebo sí ofrecen una mejoría real, y es aquí donde llegan las confusiones puesto que quienes utilizan la homeopatía en sus mascotas atribuyen esa mejoría a la pastilla homeopática en lugar de al efecto placebo. Utilizan una lógica errónea que consiste en: Mi perro ha mejorado entonces ha sido gracias a la homeopatía ya que él no puede experimentar efecto placebo…

Dan por supuesto, erróneamente, que los perros no tienen esas expectativas de mejoría cuando reciben una atención o tratamiento por parte de sus dueños o cuidadores. Piensan de forma equivocada y consideran que el sistema nervioso de un perro no va a segregar ningún tipo de neurotransmisor que ofrezca efectos en el animal. ¿Por qué el sistema nervioso de un perro no iba a experimentar efectos con la administración de un placebo?

Por supuesto no es así. Los bebés, los perros tema central de este artículo y numerosas especies animales reaccionan liberando neurotransmisores (como dopamina, adrenalina, serotonina, etc.) cuando su sistema nervioso considera que están siendo cuidados o atendidos y eso repercute en una mejoría.

 

Sesgos cognitivos, correlaciones erróneas y efecto placebo en el tratamiento de tu mascota

La cuestión fundamental ahora es si la administración de homeopatía supera los efectos de otro placebo cualquiera. Es decir: ¿Ha demostrado la homeopatía ser más efectiva que la administración de cualquier otro caramelo?

La respuesta es contundente: No. La homeopatía no ha demostrado comportarse mejor que cualquier otra pastilla compuesta de agua y azúcar. Sus efectos no son superiores a los de cualquier otro placebo. Esta afirmación viene avalada en seres humanos por infinidad de artículos y estudios científicos, incluyendo algunos de los mayores meta-análisis realizados en la historia de la Medicina.

Y claro, a estas alturas de artículo alguno de vosotros quizá se pregunte si también existen estudios científicos que hayan analizado los efectos de la homeopatía en perros comparándolos con otros placebos diferentes… Pues sí, y además muchos.

En las referencias al final de este artículo os dejo diversas investigaciones, pero de entre los muchos estudios que se han realizado sobre este tema, os pondré un ejemplo para finalizar que me ha resultado realmente interesante.

En 2008 un grupo de investigadores del Departamento de Biología de la Universidad de Lincoln en Inglaterra, se propuso averiguar si la homeopatía era efectiva para tratar el extendido miedo que tienen los perros ante el estruendo de los fuegos artificiales y cohetes. El artículo se publicó en el nº177 del Veterinarial Journal.

Para dilucidar esta cuestión dividieron en dos grupos a 75 perros: Al primer grupo de canes le administraron homeopatía y al segundo grupo se le administró un placebo diferente. Además utilizaron un sistema de doble ciego en el que ni la persona que administraba el tratamiento ni los dueños de los perros sabían cuál de los dos tratamientos estaba recibiendo su mascota.

Los resultados fueron como cabía esperar: Por supuesto, los perros experimentaron un notable efecto placebo en ambos casos. Sus propios dueños comprobaron una significativa mejoría en el comportamiento de sus mascotas ante el ruido de los fuegos artificiales. Los perros estaban más calmados y menos asustados pero ninguno de los dos grupos ofrecía resultados claramente mejores que el otro. Es decir, la homeopatía no demostró ser más efectiva que la administración de otro placebo diferente.

Por eso cuando alguien afirma que a él la homeopatía le funciona y le ha ido bien para tratar alguna dolencia, la respuesta es: Sí, claro que te ha funcionado, los efectos de un placebo son reales y medibles… Pero no olvides añadir lo más importante: ¿Funciona mejor que otro cualquier otro placebo administrado en similares circunstancias? Toneladas de estudios e investigaciones demuestran que no.

Muchos de estos errores en la atribución de la mejoría se basan en nuestros propios sesgos y malas correlaciones: Le he dado una pastilla a mi perro, mi perro ha mejorado, luego ha tenido que ser necesaria y exclusivamente el resultado de esa pastilla. Siempre olvidamos muchas otras causas y atribuimos esa mejoría a nuestra acción.

Para finalizar, estimado dueño de una mascota, te dejo una reflexión: Siempre es positivo tener información, sobre todo si contradice lo que pensabas en un primer momento, por eso he considerado que era interesante que supieras todo esto antes de llevar a tu perro a uno de esos veterinarios homeópatas que tan de moda se han puesto en los últimos años.

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Referencias científicas y más información:

Mathie RT, Clausen J, “ Review: Veterinary homeopathy: systematic review of medical conditions studied by randomised placebo-controlled trials”, Veterinary Record 2014;175:15 373-381 doi: 10.1136/vr.101767

Franklin D. McMillan “The placebo effect in animals” Journal of the American Veterinary Medical Association

Nina R. Cracknell, Daniel S. Mills, “A double-blind placebo-controlled study into the efficacy of a homeopathic remedy for fear of firework noises in the dog (Canis familiaris)”. The Veterinary Journal 177 (2008) 80–88

Aijing Shang MD, Karin Huwiler-Müntener MD, Linda Nartey MD, et al. “Are the clinical effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homoeopathy and allopathy” The Lancet, Volume 366, Issue 9487, Pages 726 - 732, 27 August 2005 doi:10.1016/S0140-6736(05)67177-2

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