Salvan en el último momento el Hayedo de Zilbeti, en Navarra

Cuaderno de Ciencias

Uno de los mayores peligros que tienen que enfrentar los espacios protegidos son las políticas de hechos consumados que en muchas ocasiones los afectan. Es habitual que, cuando las declaraciones de impacto ambiental impiden realizar una obra o explotar un determinado recurso, la estrategia sea la de realizar la obra o explotación de cualquier modo, ya que deshacer una obra tiene un impacto ambiental mucho mayor que dejarla hecha.

Por lo que parece, esta misma estrategia se ha puesto en marcha durante las fechas navideñas en el Hayedo de Zilbeti, en Navarra. Se trata de un espacio protegido dentro de la RedNatura2000 de la Unión Europea, ya que contiene una de muy escasas poblaciones viables de pico dorsiblanco, la especie de pájaro carpintero en mayor peligro en la Península Ibérica.

La empresa MAGNA (Magnesitas Navarra) tiene planeado desde hace tiempo comenzar una explotación minera a cielo abierto en las tierras actualmente protegidas. Debido a la fuerte oposición vecinal y al trabajo de las organizaciones conservacionistas (especialmente el de SEO/Birdlife), los planes originales para el proyecto quedaron en suspenso, a la espera de la resolución judicial.

Sin embargo, a las 20:00 del día 24 de Diciembre el presidente del Consejo don Agustín Iribarren anunció un bando en el cual permitía la tala en determinadas áreas del Hayedo, para permitir sondeos en orden a determinar el mejor emplazamiento de la mina. Según declaraciones de la empresa MAGNA, hasta el año 2000 propiedad del Gobierno de Navarra, "lamenta no haber informado con más antelación" pero aduce que sus accionistas "necesitan saber los resultados de esta prueba industrial para el 17 de enero".

La única buena noticia en todo este caso es que la rápida movilización de las organizaciones ecologistas, así como la repercusión que este caso está teniendo en la prensa, han conseguido paralizar la maniobra. Los operarios designados para las tareas de saca de hayas y prospección han recogido la maquinaria y abandonado el lugar. Aún así, el bando no ha sido derogado y las organizaciones ecologistas siguen alerta por si se retomasen las labores.