¿Peces zombis? Una forma creativa de financiar la ciencia

José de Toledo
Cuaderno de Ciencias

Hay dos problemas comunes que han acompañado a la ciencia desde tiempos inmemoriales. Uno de ellos es transmitir los conocimientos al público general, y que la sociedad entienda la importancia de las investigaciones científicas. Otro problema, mucho más prosaico, es el de conseguir financiación para poder realizar los estudios. La SciFund Challenge es una iniciativa que pretende paliar ambos problemas.

La premisa de la que se parte es muy sencilla: que la gente financie las investigaciones que les interesen. Para ello, ofrecen una plataforma en la que los investigadores presentan sus proyectos, y son los ciudadanos, mediante donaciones, los que deciden qué quieren financiar, y con cuánto dinero. Esto obliga a los científicos a explicar cuál es el interés de su investigación, qué objetivos persiguen y qué beneficios se pueden esperar.

A cada investigador se le permite publicar un texto explicando su línea de trabajo, vídeos demostrativos, un blog donde ir contando las experiencias y avances del trabajo... Todo lo necesario para llegar a los posibles donantes. Además, hay recompensas a las donaciones, que van desde piel de serpiente a nombrar una cría de león en el Serengeti, dependiendo de la cantidad donada.

Los proyectos que se ofertan cubren un rango muy amplio. Se puede financiar un estudio que determine el origen étnico de los esclavos de la Roma Imperial, la búsqueda de la especie más cercana a otra de cangrejos invasores formados únicamente por hembras, el pene explosivo de los patos o por qué ciertos parásitos convierten a peces en zombies.

Las críticas no han tardado en llegar. Desde ciertos ámbitos de la investigación académica han puesto de relieve que una labor comercial no es siempre la mejor forma de dedicar los esfuerzos de un científico, y que al basarse en el atractivo que las propuestas tengan para el público general se pueden quedar sin financiación proyectos de gran relevancia científica, cuyos responsables no sean capaces de transmitir la importancia de sus aportaciones. También se ha comentado que para muchas investigaciones hace falta una cantidad importante de dinero, nada fácil de conseguir por estos medios.

Ambas cuestiones han sido rápidamente respondidas. La SciFund Challenge no pretende desbancar a las vías tradicionales de financiación científica, que siguen estando en manos de estados e instituciones poderosas. Pretenden ser una alternativa para proyectos de bajo coste, que incluso puedan servir como plataforma para acceder a las fuentes de dinero antes comentadas. El modelo se ha copiado del de los microcréditos, que tanto éxito están teniendo en ámbitos como el artístico, por ejemplo, músicos que graban sus primeros discos con las aportaciones de los fans, o la cooperación al desarrollo, con donantes anónimos pagando unas pocas cabezas de ganado para ayudar al sustento de una familia.

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