Obelix, el robot que va al centro de la ciudad para hacerte la compra

Cuaderno de Ciencias

Estamos acostumbrados desde hace décadas a ver robots que, en la literatura o el cine de ciencia ficción, realizan con enorme facilidad cualquier trabajo imaginable. Máquinas inteligentes que en las películas permiten a los humanos del futuro vivir sin cocinar, sin limpiar, sin hacer casi ninguna de las tareas cotidianas de la casa… Uno podría pensar que en el futuro podremos librarnos de todo el tedioso trabajo de la casa y encargárselo a nuestro androide doméstico.

Sin embargo, llegar hasta este futuro no es tan fácil. Se necesitan muchos pasos y avances computacionales para una sola de estas tareas. El mero hecho de poder dejar solo a un robot en la calle y que pueda guiarse por sí mismo sin tropezar o perderse hasta llegar a un destino ya es un adelanto significativo.

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Esto precisamente es lo que ha conseguido un equipo internacional de informáticos de diversas universidades europeas: Después de algo más de tres años de trabajo por fin han presentado en público, con demostración incluida, un robot capaz de encontrar por sí mismo el camino para llegar a un objetivo determinado.

Se llama Obelix, pesa alrededor de 100 kilos, mide unos 160 centímetros y sobre sus cuatro ruedas puede desplazarse por las calles de una ciudad, rodeado de paseantes, buscando la ruta adecuada para llegar donde le indiques.

Sus creadores han querido probar sus aptitudes en la práctica de la manera más directa posible: trasladándose hasta el centro de la ciudad alemana de Friburgo y ordenando a Obelix que se desplace sin ayuda hasta el mercado.

Los resultados han sido muy satisfactorios. El robot, utiliza sus sensores láser para realizar numerosos escaneos tridimensionales por segundo, obteniendo así la información de su entorno necesaria para desplazarse y evitar los obstáculos que le van surgiendo.

Vemos que Obelix se desenvuelve realmente bien por las calles atestadas de gente en una gran ciudad, sin embargo, como decíamos al iniciar el artículo, aún quedan muchos interrogantes antes de conseguir un robot que nos traiga la compra a casa.

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Este primer prototipo aún tiene muchas desventajas. La primera, evidentemente, es su precio… Obelix, no es caro en comparación con otros robots, sin embargo 125.000 dólares, aún no están al alcance de cualquiera.

Además su batería es bastante limitada, dura menos de 8 horas, y tampoco puede sortear escalones, peldaños o desniveles bruscos de tan solo 3 centímetros. También es un problema que todavía no pueda distinguir colores y poder así obedecer las señales de tráfico y los semáforos.

Eso sí, hemos de reconocer que las aplicaciones de este tipo de desarrollos robóticos capaces de localizar objetivos y llegar hasta ellos de manera autónoma, tienen una cantidad de aplicaciones casi infinita… En un futuro, serán de gran utilidad para ayudar a invidentes, para guías turísticos, para recoger a los niños del colegio, para pasear a los perros y sí, también podremos enviarlos a hacer los recados o simplemente a sacar la basura. Al igual que en tan solo unos años nos hemos acostumbrado a utilizar teléfonos móviles inteligentes, quizá dentro de no mucho no será tan extraño ver robots paseando como Obelix por nuestras calles.

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