¿Quieres oír colores o saborear sonidos? La sinestesia se puede aprender

Cuaderno de Ciencias
Una de cada veintitrés personas tiene experiencias sinestésicas

Hace un par de años, mientras charlaba sobre el fascinante campo de la neurociencia con el investigador y divulgador gallego Xurxo Mariño, surgió el tema de la sinestesia, esa sorprendente sensación que muchas personas tienen cuando su cerebro mezcla sentidos. Un sinestésico tiene experiencias interesantes y es capaz de oír sabores o percibir  mentalmente colores de determinados sonidos o palabras.

Xurxo me explicó que todos somos, en mayor o menor medida sinestésicos, y para demostrarlo cogió mi cuaderno de notas y dibujó unas extrañas formas. Este fue el dibujo que me dejó:

 

¿Quién es Kiki y quién es Bouba?

A continuación y después de finalizar los rápidos trazos a bolígrafo, me hizo la siguiente pregunta: Si tuvieras que llamar a estas dos formas “Bouba” y “Kiki”… ¿Quién crees tú que sería Bouba y quién sería Kiki?

Yo, los miré unos segundos, y decidí llamar Bouba al dibujo redondeado y Kiki a esa especie de estrella puntiaguda, coincidiendo con lo que suele hacer más del 90% de las personas que han realizado el mismo experimento.

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Se conoce como efecto Bouba/Kiki y lo llevó a cabo por primera vez en Tenerife el psicólogo alemán Wölfgang Köhler en 1929 utilizando los nombres “Takete y Baluma”. Posteriormente se ha repetido este mismo estudio en numerosas ocasiones y los resultados, incluso con nombres diferentes, son siempre similares: Una gran mayoría de personas asigna un determinado nombre siempre a los mismos dibujos.

Es uno de los muchos ejemplos utilizados en test de sinestesia y demuestra que todos somos un poco sinestésicos. Por supuesto no llegamos a las cotas de Scriabin o Rimski Korsakov que eran capaces de ver el sonido y las notas se les representaban como colores, o como otros casos famosos de personas que eran capaces de ver olores, sentir palabras o notar como su mente desarrollaba sabores asociados a sonidos. Pero al fin y al cabo todos tenemos pequeños trazos de sinestesia en alguna ocasión.

 

Rimski Korsakov veía colores en las notas

Sin embargo, un nuevo artículo publicado en Scientific Reports de la Revista Nature y realizado por investigadores de la Universidad de Sussex en el Reino Unido nos plantea una hipótesis muy interesante. El trabajo, titulado “Adultos pueden entrenarse para adquirir experiencias sinestésicas” relata un programa de entrenamiento entre un grupo de personas adultas para dilucidar si la sinestesia también puede adquirirse con hábitos de conducta.

Para ello diseñaron un programa de nueve semanas en el que, diariamente y durante un espacio de media hora, un grupo de voluntarios utilizaba libros con un grupo de trece letras coloreadas de una determinada manera.

No hizo falta esperar mucho para obtener los primeros resultados porque al cabo de tan solo cinco semanas varios de esos voluntarios comenzaron a relatar experiencias sinestésicas asociando los colores con las letras. Es más, al finalizar el plazo de nueve semanas los participantes en el estudio superaron los habituales test que se realizan para detectar sinestesias y algunos de ellos no solo habían adquirido la percepción de color en las letras sino que además les asociaban otras sensaciones y sentimientos.

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Daniel Bor y Nicolas Rothen, autores principales del trabajo, afirman que muchos de los voluntarios terminaron experimentando otros efectos sinestésicos como por ejemplo asociar a determinadas letras diferentes estados de ánimo como inquietud, aburrimiento…

 

Resultados pre y post entrenamiento

Tras el experimento, los investigadores dejaron pasar tres meses antes de volver a reunirse con los voluntarios que, una vez transcurrido ese tiempo, habían perdido mayoritariamente la capacidad de asociar colores a las mismas letras. Parece que la sinestesia entrenada se olvida si no se ejercita…

Se estima que una de cada veintitrés personas es sinesteta, y curiosamente la gran mayoría de ellas no lo considera un problema sino una ventaja. Sin ir más lejos se han realizado numerosos estudios que conectan la sinestesia con las altas capacidades, la inteligencia y la memoria.

Como resumen final los científicos de Essex consideran que la sinestesia se adquiere en edades tempranas y que algunos niños la desarrollan como método de aprendizaje, lo cual podría ayudar a crear programas para atender a otro tipo de niños con problemas de hiperactividad o déficit de atención.

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Referencia científica y más información:

Daniel Bor, Nicolas Rothen, David J. Schwartzman, Stephanie Clayton y Anil K. Seth. “Adults Can Be Trained to Acquire Synesthetic Experiences” Nature Scientific Reports (2014). DOI: 10.1038/srep07089.