Nuevas sorpresas en Gliese 581

Cuaderno de Ciencias

A apenas a 20 años luz de nuestro sol, una enana roja llamada Gliese 581 ubicada en la constelación Libra se ha convertido en un astro fascinante. Hasta el momento los astrónomos creían haber encontrado 6 exoplanetas orbitando a Gliese, el último de los cuales (Gliese 581 g) causó un gran revuelo en octubre de 2010 al ser anunciado como primer exoplaneta ubicado dentro de la zona habitable estelar (o "goldilocks").

Otro de los hermanos mayores de este mediático planeta, llamado Gliese 581 d, fue en cambio descartado tempranamente como lugar apto para la vida, ya que no solo se encontraba fuera de la zona goldilocks, sino que además se le creía tan distante de su tenue estrella madre que sin duda alguna debería ser un mundo helado.


Pero la ciencia tiene estas cosas y ahora las suposiciones que teníamos sobre ambos mundos han recibido un vuelco, y es que los astrónomos tienen la buena costumbre de verificar los hallazgos de sus compañeros, y de volver a cuestionarse si los resultados de anteriores trabajos eran o no determinantes.

Al parecer, el aún pendiente de confirmación mundo goldilocks Gliese 581 g podría, después de todo, no existir. Pocos meses después del sonado anuncio de su descubrimiento, nuevos análisis realizados por equipos independientes, provocaron serias dudas sobre la extremadamente dificultosa detección. Muchos creen hoy en día que Gliese 581 g podría ser simplemente el resultado de un ruido en las ultra-ajustadas mediciones del bamboleo estelar necesarias para detectar exoplanetas orbitando a aquella pequeña y distante estrella.

Y sin embargo, el hermano mayor de aquel exoplaneta, inicialmente etiquetado como inhabitable, ha vuelto a ganar protagonismo en las quinielas de la mano de un nuevo trabajo de investigación realizado por Robin Wordsworth, François Forget y otros colaboradores del Instituto Pierre Simon Laplace en París.

Su estudio, que ha aparecido publicado en The Astrophysical Journal Letters, se basa en simulaciones realizadas con un nuevo software. Aunque se pensaba que Gliese 581 d (probablemente un mundo rocoso siete veces más masivo que la Tierra, y con el doble de su tamaño) era un candidato poco apto, el nuevo software revela que una gruesa atmósfera podría - a pesar de la distancia del planeta de su estrella madre - mantenerse lo bastante cálida como para permitir la vida.

Para demostrar esta suposición, el modelo computarizado de la superficie y atmósfera de aquel mundo se ha realizado en tres dimensiones (al contrario que los modelos empleados normalmente para estudiar el clima terrestre), y se ha basado en principios físicos más fundamentales, lo cual permitió considerar un rango mucho más amplio de condiciones, incluyendo cócteles atmosféricos de gases, nubes y aerosoles.

Para su sorpresa, descubrieron que con una densa atmósfera de dióxido de carbono (algo sumamente probable en un planeta tan grande) el clima de Gliese 581 d no solo podría ser lo bastante estable como para evitar un colapso por congelación, sino que la temperatura podría ser lo bastante cálida como para albergar océanos, nubes y lluvias.

Ciertamente le dan a uno ganas de acercarse por aquellos lares a averiguar si esta vez los astrónomos están en lo cierto, pero la dura realidad nos indica que ni tenemos telescopios potentes para observar directamente esos mundos ni contamos con tecnología espacial que permita enviar sondas.

Como muestra de lo lejos que estamos de semejante logro un ejemplo. La nave humana más distante de la Tierra, la mítica Voyager 1, tardaría 300.000 años en llegar a Gliese 581g a su actual velocidad. No queda otra que esperar.

Me enteré leyendo Sciencedaily.