¿Necesitas un órgano? Muy pronto podrás imprimirlo en 3D

De un tiempo a esta parte se oye hablar muy a menudo de las impresoras 3D, máquinas que sustituyen la tinta por algún componente de rápido secado, al cual se van superponiendo más y más capas hasta crear elementos tridimensionales.

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Pues bien, las posibles aplicaciones para esta tecnología son tan amplias, que hay quien sugiere que podríamos fabricar los refugios lunares a partir de elementos presentes en aquel mundo yermo, con la ayuda de impresoras 3D. La medicina tampoco es ajena a este nuevo desarrollo tecnológico, de hecho hace ya una década, se emplearon impresoras de inyección de tinta (como las de tu oficina) para imprimir cultivos bidimensionales de células vivas.

Pero ahora, 10 años después, la medicina ha puesto buena parte de sus esperanzas en las células madre, y las nuevas impresoras en 3D pueden llevarnos a logros que ahora solo podemos imaginar como pertenecientes al reino de la ciencia ficción.

Como todos sabéis las células madre embriónicas humanas son pluripotenciales, lo cual significa que tienen la habilidad de transformarse en células de cualquier forma de tejido, lo cual las hace sumamente atractivas para cualquier científico involucrado en encontrar alternativas a los trasplantes de órganos.

Si pudiéramos "rellenar" un cartucho de impresora con esta clase de células, y emplearlas para ir depositando, capa sobre capa, su preciada carga hasta crear riñones, hígados, pulmones o incluso corazones humanos, los pacientes que esperan la donación de un órgano compatible para alargar sus vidas vía trasplante, tendrían una nueva oportunidad.

El problema, tal y como cuenta Wenmiao Shu, de la Universidad Heriot-Watt en Edimburgo/Escocia, (autora de un trabajo sumamente interesante sobre este campo) estas células son muy sensibles a la manipulación, por lo que emplearlas para imprimir es muy complicado.

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Para solucionar este problema, Shu ha modificado la boquilla de una impresora basada en válvulas para que deposite con suavidad su carga de células en forma de goterones, en lugar de en una sola hilera como ocurre en las impresoras típicas.

"Estas gotas tienen rigidez estructural", comenta Shu, "de modo que podemos usarlas para cultivar órganos sin necesidad de usar una estructura de apoyo (o andamio)". Así pues, como vemos las gotas hacen las veces de "ladrillo" de construcción.

Tal y como comenta en New Scientist el científico Brian Derby, de la también británica Universidad de Manchester: "El trabajo es realmente interesante. Si colocamos gotas de células madre las unas sobre las otras se fusionarán creando grumos, que es algo que se aproxima bastante más a lo que en verdad sucede en nuestro cuerpo.

No obstante, antes de lanzar las campanas al vuelo, Derby pide más evidencias que muestren que las células siguen reteniendo su capacidad pluripotencial después de haber sido usadas como "tinta" en estas impresoras de tejidos experimentales.

Obviamente aún falta un largo trecho hasta que seamos capaces de cultivar órganos que no generen rechazo en el paciente, empleando para ellos sus propias células madre (y no las embrionarias, que como bien sabemos suscitan cierto rechazo ético entre los antiabortistas). Sin embargo, es bastante probable que en cuestión de décadas, los laboratorios puedan fabricar "repuestos" para humanos a partir de su propio material genético.

Eso sería el principio del fin de las angustiosas listas de espera, y de paso acabaría con una de las lacras más espeluznantes de este desigual mundo, el tráfico de órganos.

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El trabajo científico se ha publicado en la revista Biofabrication.

Me enteré leyendo New Scientist.

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