Mirando las postales navideñas con ojo científico

Cuaderno de Ciencias

Donde tú y yo solo vemos típicas postales navideñas, mostrando toda la parafernalia habitual de estas ilustraciones (pueblos de ensueño bajo la nieve con ventanas iluminadas por las velas, coros de niños cantando frente a un árbol navideño y cielos estrellados adornados con una hermosa luna menguante) hay quien solo ve errores científicos.

Felizmente, tú y yo dejamos pasar por alto esta clase de cosas, pero Peter Barthel, astrónomo especialista en el estudio de quasars y núcleos galácticos activos de la holandesa Universidad de Groningen, no puede evitar sacar al científico que lleva dentro y protestar por las cosas que ve.

Por ejemplo, la ilustración antes descrita (que podéis ver en la imagen superior) se encontró en un calendario digital para el adviento del pasado año 2010. La imagen, una de tantas, pensarás, hace arquear las cejas de Barthel por la fase lunar representada en la escena.

La escena es improbable, comenta Barthel. Una luna menguante, que se asemeja a una "C" en el hemisferio norte, no surge hasta aproximadamente las 3 de la mañana y alcanza la altura en la que se ve en la postal entre una y dos horas más tarde. Por consiguiente, esos niños están despiertos y cantando villancicos a las 4 ó 5 de la madrugada. ¿Qué clase de padres les dejan estar en la calle a esas horas?

Cabría pensar que el artista sitúa la imagen en Australia y que se equivocó y pintó la fase lunar inversa, pero la presencia de nieve evoca firmemente al hemisferio norte, donde la navidad cae en invierno. Así que lo más fácil (para ti y para mí) es pensar que al artista simplemente le traía al pairo la astronomía "real" cuando dibujó la escena.

Barthel, sin embargo, es de esos que se estremece cuando ve a pingüinos jugar con los osos polares en las postales navideñas. Según comenta, no se ofende cuando la escena incluye a Papá Noel entregando regalos a todos los niños del mundo en una sola noche, ya que en sus propias palabras "ese es un milagro que no comprendemos, mientras que las fases de la luna son plenamente comprensibles, así que, ¿por qué no dibujarlas correctamente?"

Toda esta guerra contra las lunas incorrectas en las postales navideñas le ha llevado incluso a preparar un trabajo científico aceptado por la revista CAP journal para su publicación en el próximo número de diciembre de 2011.

En su trabajo uno puede enterarse de que el 40% de los libros navideños infantiles y el 65% del papel de envolver regalos impresos en Holanda muestran a la luna de forma incorrecta. En los Estados Unidos el porcentaje varía para mejor, ya que en la mayoría de las ilustraciones se muestra a la luna llena.

¿A quién le importa esta chorrada? Puedes preguntarte acertadamente. Barthel se defiende reconociendo que los errores son inocentes, como cuando se dibujan arco iris imposibles con la franja del rojo en el centro en lugar de en el exterior, pero también cree que cuando se comprende el fenómeno representado todo se vuelve más interesante.

Por ejemplo, la luna llena implica que se encuentra directamente opuesta al Sol (de ahí la ausencia de sombras crecientes o menguantes en su superficie), por lo que es imposible verla de forma simultánea en el firmamento. Cuando el Sol se pone, sale la Luna llena, y viceversa.

Una luna menguante, que está en pleno cambio de tercer cuarto a luna nueva, recibe la luz por su costado izquierdo y tiene la forma de un paréntesis de apertura (en el hemisferio norte, donde solo es visible muy tarde en la noche o en las primeras horas de la mañana).

Una luna creciente, en pleno cambio hacia su primer cuarto, se muestra con su lado derecho iluminado y se parece a un paréntesis de cierre en el hemisferio norte. Este tipo de luna es visible desde el crepúsculo en la tarde y durante la noche.

Y yo no sé vosotros, pero desde que he leído a Barhtel no puedo evitar fijarme en todas las postales navideñas que caen en mi mano para evaluarlas como factibles o impensables.

¿Lo de Barhel es ciencia o pedantería? Ahí os dejo la pregunta...

Leído en The Guardian.